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Lunes, 11 de julio de 2011   |  Número 14
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SENTENCIAS COMENTADAS
Sentencia de la Sala I de lo Civil del Tribunal Supremo de fecha 1 de Junio de 2011
Absolución por información suficiente pese a no constar especificado el tipo de intervención

La Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo ha confirmado la Sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Bilbao que desestimaba la demanda interpuesta por la representación de un paciente en solicitud de 500.000 euros de indemnización por falta de información suficiente para la realización de una intervención oftalmológica.

El paciente acudió en el año 1997 al Especialista en Oftalmología para ser intervenido de cataratas en el ojo derecho, aconsejándole intervenirse también en el ojo izquierdo, operación que se realizó el 11 de noviembre de 2003, previa las pertinentes pruebas preoperatorias.

El día señalado para la operación, se le suministró anestesia peribulbar cuya instauración le produjo un hematoma intraorbitario con el consiguiente aumento de tensión orbitaria a 39, que obligó a abortar la operación programada. Dos días más tarde dicha tensión volvió a límites normales, descendiendo a 16, por lo que se acodó verificar la intervención interrumpida, que se llevó a cabo el día 2 de diciembre de 2004, esta vez con anestesia tópica, a resultas de la cual se produjo la ruptura de la cápsula posterior con el efecto de que el humor vítreo se dirigió hacia la cámara posterior, y determinó que se le diera un punto de sutura en la incisión e incarcelar el vítreo, originándose días después un desprendimiento de retina y la consiguiente pérdida de visión de este ojo.

A tal efecto el paciente formuló demanda interesando se le condenara al pago de 500.000 euros por los daños y perjuicios derivados de la falta de información sobre la intervención quirúrgica realizada. El Juzgado de Primera Instancia pese a no apreciar la existencia de nexo causal entre las lesiones sufridas y la actuación del médico oftalmólogo, estimó íntegramente la demanda interpuesta. Sin embargo la Audiencia Provincial de Bilbao entendió no probada ni la mala praxis en la realización de la intervención quirúrgica ni la falta o ausencia de consentimiento informado.

La Sentencia dictada por el Alto Tribunal descarta que la falta de información se refiera a la actuación del oftalmólogo llevada a cabo en la primera operación de cataratas realizada al paciente, porque tal intervención no ha sido objeto de demanda alguna en orden a declarar responsabilidad médica, y, por otro lado, porque no existió la intervención programada, la cual se suspendió. Y, respecto de la segunda intervención, declara probado que hubo información y que se cumplieron requisitos sustanciales a la información que se debe proporcionar al paciente, así como del expreso consentimiento a la intervención que se iba a practicar: datos personales del mismo, explicaciones sobre su contenido, tratamiento, efectos posibles secuelas, consecuencias alternativas, complicaciones, así como todos los detalles en términos comprensibles a su entendimiento. Y que si bien es cierto que en el texto escrito no figura la intervención concreta que se le iba a efectuar, "conocía a qué tipo de intervención se refería, no solo ya por haber sido paciente del oftalmólogo durante más de treinta años, haber sido intervenido por el mismo cirujano en el ojo derecho de la misma intervención, y haber sido intentada la intervención el día once del mes anterior, sino, porque a mayor abundamiento, consta debidamente firmado su consentimiento para la aplicación de la anestesia loco-regional, especificando las enfermedades padecidas, posibles alergias, todo ello cumplimentado por el paciente, porque no se ha negado la autoría del mismo".

A todo ello debe añadirse la larga relación médico-paciente, "que determinaba si cabe que el paciente, pese a residir en Bilbao, se desplazase cuantas veces fue necesario a Zaragoza para ser atendido por el doctor refleja no ya solo una confianza consolidada en el tiempo y en el resultado de cuantas actuaciones se llevaron a cabo, sino que corrobora que cuando el actor suscribió el consentimiento para la intervención, conocía perfectamente el tipo de intervención a que iba a ser sometido, sus alternativas, riesgos y posible consecuencias o secuelas".
 

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