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Lunes, 07 de noviembre de 2011   |  Número 20
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XVIII CONGRESO NACIONAL DE DERECHO SANITARIO
TALLER DE TRABAJO SOBRE SEGURIDAD CLÍNICA
Cuando se comunican los errores hay menos denuncias
El miedo al litigio se convierte en una gran barrera para generar un ambiente de confianza en la relación entre el médico y los enfermos

Redacción / Ricardo Martínez. Imagen: Pablo Eguizábal
La seguridad clínica o los riesgos a los que se someten los pacientes en función de su relación con el sistema sanitario han sido mencionados con mucha frecuencia en el desarrollo de las ciencias sanitarias. En el año 2001, Ignacio Hernando de Larramendi y Montiano, abogado y escritor, reconocido empresario cuya labor transformó Mapfre en una de las mayores empresas españolas, y también de mayor proyección internacional, acompañaba a la doctora Carmen Hernando de Larramendi, su hija, en un proyecto innovador y ambicioso entonces, cual era la creación de un Centro de Investigación para la Seguridad Clínica de los Pacientes, con la misión de mejorar su seguridad mediante la prevención de accidentes asistenciales, introduciendo métodos de análisis de accidentes y errores, formación e investigación para su prevención y sensibilización para que en el futuro la sociedad pudiera abordar el tema de forma positiva.

De izquierda a derecha: Joaquim Bañeres, director de la Fundación Avedis Donabedian; Concepción Gimeno, profesora de la Universidad de Valencia, adscrita al departamento de Microbiología y Ecología; Carmen Hernando de Larramendi, representante de la Fundación Mapfre; Jesús María Casal, jefe de Servicio, Oficina de Planificación Sanitaria y Calidad de la Agencia de Calidad del SNS del Ministerio de Sanidad; Rafael Fonseca, magistrado del TSJ de Asturias; y Juan Méjica profesor de Derecho Civil de la Universidad de Oviedo.

El centro fue impulsado entonces por la Fundación Mapfre Medicina y la Fundación Avedis Donabedian, y precisamente ésa fue la última intervención pública de Ignacio Hernando de Larramendi, que fallecería meses después. El taller del Congreso de Derecho Sanitario, patrocinado por la Fundación Mapfre, se ha convertido también en homenaje y reconocimiento a la intuición de Ignacio de Larramendi por su decidido respaldo a la necesidad de la seguridad clínica de los pacientes.

Según Joaquim Bañeres, director de la Fundación Avedis Donabedian, la seguridad ha sido considerada desde el inicio de los estudios sobre evaluación de los sistemas sanitarios y de la calidad una de las dimensiones de la atención junta a la eficacia, la efectividad, la accesibilidad, la prestación de servicios en el momento oportuno, la satisfacción y el respeto a los pacientes, la equidad, la adecuación y la eficiencia.

Es importante establecer que el tema de la seguridad de los pacientes puede contemplarse desde varios puntos de vista diferentes. Desde una visión clínica, epidemiológica y de salud pública en el que las lesiones a pacientes constituyen una causa de muerte importante. Con problemas frecuentes como la seguridad en el uso de la medicación, infecciones nosocomiales, problemas de diagnóstico y tratamiento que pueden ser mejorados con medidas organizativas y de diseño de los sistemas de trabajo.

Otro punto relevante es el aspecto legal con sus connotaciones en el aumento de coste de los seguros de responsabilidad civil que, aunque afecta a una proporción muy baja de profesionales y tiene poco impacto a nivel de salud de la población, crea gran alarma social y genera muchos costes a las compañías de seguros y colegios profesionales. En este caso los problemas se centran especialmente en la cirugía estética, la obstetricia y la traumatología.

La visión de los ciudadanos sobre la seguridad clínica y su confianza en los profesionales y sistemas de atención cobra especial trascendencia, ya que el tema central es el cambio de visión de la sociedad respecto a los sanitarios, la autonomía progresiva de los pacientes y la modificación del contrato social que conlleva la percepción del derecho a una indemnización frente a resultados no deseados. En general, los ciudadanos tienden a atribuir los errores más a situaciones de negligencia y los profesionales incluyen más las causas organizativas.

Para Joaquim Bañeres, “las demandas pueden disminuir si los pacientes estiman que los profesionales son honestos” y se producen menos reclamaciones cuando “se comunica el error”. El miedo al litigio se convierte en una gran barrera para generar un ambiente de confianza en la relación entre el médico y los enfermos, aunque “dicha confianza puede aumentar si la institución apoya al médico y ofrecen formación en la comunicación del error al paciente”.
 

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