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Lunes, 07 de noviembre de 2011   |  Número 20
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ÉTICA Y DEONTOLOGÍA
José María Rubio, profesor de Ética Médica de la Facultad de Medicina de Sevilla
“Cuando se informa sobre el aborto no es estimable la objeción de conciencia”
Considera que hay que analizar cada caso de un manera particular

Ricardo Martínez Platel. Madrid
José María Rubio, profesor de Patología General y Ética Médica de la Facultad de Medicina de Sevilla,  considera que  “el objetivo de la relación que se tiene con un paciente es prestarle un servicio. La objeción de conciencia es la negativa a garantizárselo en unas determinadas condiciones, porque aunque el paciente tiene el derecho a que le atiendan y el médico tiene el deber, esa atención, en ocasiones, choca frontalmente con la conciencia del facultativo. Sin embargo, no quiere decir que no haya pasos intermedios porque se puede intentar satisfacer la necesidad del paciente, intentando buscar una alternativa que no perjudique la conciencia del sanitario”.

José María Rubio, profesor de Patología General y Ética Médica de la Facultad de Medicina de Sevilla.

José María Rubio, profesor de Patología General y Ética Médica de la Facultad de Medicina de Sevilla.
El profesor de Ética Médica considera que “la objeción de conciencia se refiere a un acto directo en el que el médico participa mediante la realización de la acción. También se ha planteado hasta dónde alcanza dicha objeción, como por ejemplo, en el caso de un celador, llevar a un paciente en una camilla al quirófano para que le practiquen un aborto o para un farmacéutico, a través de la dispensación de un fármaco. Todo lo que se analiza en un conflicto ético hay que centrarlo en la situación y es ahí donde hay que valorar la trascendencia e importancia de la decisión”.

En sí mismo, ofrecer una información al paciente no es un acto transitivo directo que origine un daño. Bajo el punto de vista general, “la objeción de conciencia no es estimable ante estas circunstancias, hay que estimarla en el acto en sí”. Sin embargo, Rubio insiste en que “ha de plantearse en unos términos muy concretos, particularizados. Utilizar la objeción de conciencia para negarse de forma general, o en grupo, a dar información no parece éticamente correcto. Aunque si se concreta hay que respetar la voluntad”.

¿Necesidad de una normativa?

El profesor Rubio no es partidario de una nueva ley porque no cree que “la objeción de conciencia lo exija, porque en ocasiones hay exceso de normativa. Una cosa es un reglamento, que regularice su aplicación. Hay situaciones mucho más trascendentes en lo social. La objeción de conciencia se da en temas muy distantes, con muchas aristas pero que hay que analizar en cada caso, no de un modo general. No es lo mismo reglamentar para un situación que para otra. En este momento se están dando muchos casos que apelan a la objeción, “cuando en realidad no son casos de objeción de conciencia. Si se objeta en función de que no se opine que sea una acción acorde a la lex artis es una objeción clínica. La objeción de conciencia se da cuando el médico se niega a hacer algo cuando el médico considera que moralmente es inaceptable. Cada caso requiere un análisis”.
 

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