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Lunes, 27 de junio de 2011   |  Número 13
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TRIBUNALES
EL SUPREMO CONFIRMA UNA SENTENCIA DEL TSJ DE CATALUÑA
El derecho a reclamar prescribe al año cuando el carácter crónico de la enfermedad no impide conocer su alcance
Un mozo de autopsias del Instituto Anatómico Forense de Barcelona se contagio de hepatitis C en 1997, pero no demandó hasta 2004

Ricardo Martínez Platel. Madrid
El Tribunal Supremo ha desestimado un recurso de casación interpuesto por un mozo de autopsias del Instituto Anatómico Forense de Barcelona, contra la sentencia de 22 de octubre de 2009 de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que queda firme.

La sentencia objeto de recurso apreciaba la prescripción del derecho a reclamar por los daños consecuentes a un contagio por virus de la hepatitis C. Para el Supremo, el principio de seguridad jurídica que enmarca el ejercicio de derechos, no puede suponer que queden abiertas el ejercicio de acciones al amparo de nuevos padecimientos que ya se conocen y se determinan más de 5 años antes del ejercicio de la acción en 2004. El derecho a reclamar prescribe al año de producido el hecho el acto que motive la indemnización o de manifestarse su efecto lesivo. Existen enfermedades en las que la salud queda quebrantada de manera irreversible, supuestos en que entra en juego la previsión legal de que el ejercicio de la acción de responsabilidad ha de efectuarse siguiendo el principio de la actio nata, desde la determinación del alcance de las secuelas, a pesar de que en el momento de su ejercicio no se haya recuperado íntegramente la salud, por cuanto que el daño producido resulta previsible en su evolución.

También surgen casos en que ni existe una curación completa ni la posibilidad de determinar las secuelas. Ante estas circunstancias los tribunales han aceptado la posibilidad de la existencia de una temporánea reclamación a pesar de haberse producido fuera del periodo del año. El Supremo ha afirmado que si del hecho originador de la responsabilidad se interfieren perjuicios que no pueden ser determinados en su alcance, el plazo de prescripción no comienza a computarse a partir del momento en que la determinación es posible. Lo que tampoco supone que el plazo quede abierto de forma indefinida, pues el carácter crónico o continuado de la enfermedad no impide conocer su alcance.

En este caso, la reclamación fue debida a el contagio del virus de la hepatitis C, en el curso de sus funciones como mozo de autopsias en el Instituto Anatómico Forense de Barcelona en 1997, siendo una reclamación de responsabilidad presentada en 2004, que viene referida a unos daños cuya determinación se concretó en un momento dado y desde entonces cuantificables, ya que a pesar de no estar estabilizados en dicho momento, su evolución patológica es previsible.

 

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