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Lunes, 20 de febrero de 2012   |  Número 27
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actualidad
ENTREVISTA A CRISTINA GIL, PROFESORA DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE LAS ISLAS BALEARES
“El mal uso de los datos personales que contiene la HC podría estigmatizar al individuo”
Puede afectar desde la contratación de un seguro hasta la concurrencia a un puesto de trabajo

Ricardo Martínez Platel.
La profesora de Derecho de la Universidad de las Islas Baleares Cristina Gil ha sido galardonada con el Premio de Investigación 2011 de la Agencia Española de Protección de Datos en la modalidad de trabajos publicados, por la monografía "La historia clínica. Deber del responsable y Derechos del paciente".

Cristina Gil.

¿Por qué surge la necesidad de salvaguardar la intimidad del paciente y qué consecuencias puede tener un mal uso de la información contenida en la historia clínica (HC)?
La HC se origina con motivo del primer contacto que establecemos con el sistema sanitario. El nacimiento de un niño marca el inicio de su HC en el momento de su primera revisión pediátrica neonatal. A partir de ahí, se van a recopilar una sucesión de los datos que quizá sean los más sensibles para la persona, puesto que se refieren a su salud. Por ello, el mal uso de los datos personales que contiene la HC podría estigmatizar al individuo y desencadenar para él efectos no deseados en situaciones tales como la contratación de un seguro o la concurrencia a un puesto de trabajo.

¿Con qué fines se puede acceder a la HC?
La asistencia sanitaria es el fin principal de la HC. El profesional sanitario está obligado al cumplimiento de los deberes de documentación clínica y, a su vez, el paciente no puede negarse a que los datos referentes a su salud aparezcan reflejados en su HC. Por lo tanto, si bien el acceso a la HC con finalidad asistencial es el primordial y, en su atención, no requiere el consentimiento del paciente, hay otros propósitos que justifican su utilización. Así, los fines epidemiológicos, de salud pública, de investigación, de docencia, de inspección sanitaria, judiciales y policiales, entre otros, pueden justificar el acceso a la HC, en unos casos con el consentimiento del paciente, y en otros bajo previsión legal.

En un centro sanitario, ¿puede cualquier profesional acceder a la historia clínica?
De acuerdo al principio de calidad en el tratamiento de los datos personales, un usuario de la información únicamente podría acceder a los datos imprescindibles para desempeñar su función. Ello implica que el facultativo que asiste al paciente puede y debe acceder a toda su información. No sucede así respecto de la HC de los pacientes a los que no trata. Así, a modo de ejemplo, los resultados de las técnicas diagnósticas no deberían ser publicados por los servicios centrales en una página web a la que pueda acceder de modo indiscriminado cualquier profesional. Por su parte, siguiendo este mismo criterio, el personal de administración y gestión de un centro sanitario sólo podrá acceder a datos de salud si es necesario para desempeñar su función.

¿Podemos pedir una copia íntegra de la HC?
El paciente tiene derecho a que se le entregue copia de su HC con algunos límites. Una primera salvedad la constituirían las pruebas no reproducibles. Hay que considerar que sobre el centro o el profesional sanitario recae la obligación de conservar la documentación clínica durante un mínimo de cinco años y en todo caso durante el tiempo adecuado para la debida asistencia al paciente. Otro límite se establece en beneficio del paciente, cuando a juicio del profesional, el proporcionarle una determinada información puede repercutir negativamente en su estado o en el éxito de una medida terapéutica concreta. Se trata del llamado “privilegio terapéutico”, que al constituirse como límite a los derechos del paciente, únicamente podrá ser utilizado en circunstancias excepcionales, dejando constancia razonada de las circunstancias en la HC e informando a los familiares. En beneficio de la intimidad de terceros se prevé el límite al acceso a la información de otras personas que pueda ser de interés para la salud del paciente, y por ello se haga constar en su HC. Así sucedería, por ejemplo, con la anotación de que la pareja del paciente es VIH positivo. Un último límite se refiere al derecho del profesional que ha intervenido en la elaboración de la HC a reservar sus anotaciones, apreciaciones y observaciones subjetivas.

¿En qué ocasiones el profesional sanitario puede hacer constar una información del paciente como anotación subjetiva?
Se trata de impresiones subjetivas del profesional que bien podrían referirse a hipótesis diagnósticas que no han sido demostradas, a sospechas de incumplimiento terapéutico, a hábitos no reconocidos o tratamientos no declarados, entre otras. Con todo, su contenido es indeterminado y genera una gran inseguridad, a la vez que constituye un límite injustificado a los derechos del paciente, que no podrá rectificar o cancelar esa información puesto que nunca la llegará a conocer.

Entonces, ¿el paciente puede rectificar o cancelar una información que conste en su HC?
En atención a los principios de veracidad y de exactitud el paciente puede solicitar la rectificación o la cancelación, si bien en este último caso está limitado por la obligación que tiene el centro o el profesional de conservar la documentación clínica un mínimo de cinco años desde la fecha de alta de cada proceso asistencial y en todo caso el tiempo necesario para la prestación de la debida asistencia.

¿Qué cuestiones plantea la disposición de la HC del menor?
En el ámbito sanitario utilizamos el concepto de menor maduro en aquellos casos en los que el menor tiene la madurez suficiente para someterse a una determinada intervención, por lo que en igual medida lo será para disponer de su HC con fines sanitarios. En realidad hay una edad orientativa, que son los 16 años, por encima de la cual se presume la madurez, pero eso no significa que por debajo de ese umbral nos encontremos con un menor con capacidad para decidir. Se requiere, por el contrario, la mayoría de edad para la práctica de ensayos clínicos y de técnicas de reproducción humana asistida.

¿Cuál es el papel de los padres cuando el profesional está ante un menor maduro?
En estos casos, el menor decidirá sobre una determinada intervención y será el único que accederá a su HC. No obstante, el profesional cuenta con la excepción del privilegio terapéutico, antes aludido, y con la salvedad de que en los casos de grave riesgo se informará a los padres y se tendrá en cuenta su opinión.

¿Puede la familia solicitar la HC de un fallecido?
Las personas vinculadas por razones familiares o de hecho pueden acceder a la HC salvo que el fallecido lo hubiera prohibido expresamente, por ejemplo a través de voluntades anticipadas, y así se acredite. Lógicamente los límites que en vida tuvo el paciente a los que antes nos hemos referido lo serán también para la familia una vez fallecido.

¿Tienen los datos genéticos un tratamiento especial en la HC?
La particularidad de la información genética es su carácter generacional, ya que no es atribuible únicamente al paciente como individuo sino que tiene capacidad predictiva de enfermedades no sólo del paciente aisladamente considerado, sino también de su familia biológica. La consecuencia es que todos los miembros de la familia afectados por la información tendrán que consentir la disposición de esta información que les afecta. Sin embargo, al ser el titular de su información genética el individuo, se necesitará su consentimiento para transmitir a la familia los datos que puedan afectarles. No obstante, en estos casos se impone encontrar el equilibrio entre los derechos concurrentes, puesto que no existen derechos absolutos e ilimitados.

¿Qué consecuencias tendrá en el ámbito de la protección de datos la implantación de la HC digital?
La HC digital como documento único, integrado y acumulativo por paciente nos proporcionará grandes ventajas y en especial una visión completa y veraz de su estado de salud. No obstante, si el tratamiento de la información no es el adecuado, la invasión en la intimidad será mayor a consecuencia de la potencialidad de cruce de información en el entorno digital, por lo que se multiplicarían los peligros y las amenazas a la privacidad del paciente. Por otro lado, en su favor, la HC digital es el instrumento idóneo a la hora de implantar exitosamente las medidas de seguridad necesarias cuando se tratan datos personales, que en este caso serán las de más alto nivel al contener información relativa a la salud.
 
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