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Lunes, 02 de abril de 2012   |  Número 30
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SENTENCIAS COMENTADAS
Sentencia de la Audiencia Provincial de Murcia, de 14 de Febrero de 2012
El parcial descontrol de las constantes vitales de un enfermo es contrario a la buena praxis

La Sección 1ª de la Audiencia Provincial de Murcia ha confirmado la condena de un Doctor y el Hospital por intubar a un paciente sin empleo de todos los mecanismos necesarios para evitar los gravísimos daños ocasionados.El paciente acudió al Hospital para ser sometido a una hernioplastia prepanhernial por vía laparoscópica. Tras ello, el paciente padeció una encefalopatía bilateral post-anóxica y coma vigil, la misma desencadenada por crisis hipertensiva con extrasístoles, bradicardia y posterior axistolía inmediata a parada cardiaca.

La Audiencia Provincial tras analizar la prueba, atribuye tal situación a la prestación de una mala praxis médica por falta de ventilación, producida por inadecuada aplicación y control de la anestesia durante la intervención al producirse un parcial descontrol de las constantes vitales del enfermo.

Hubo unos síntomas que anunciaban la parada cardiorrespiratoria y los mismos no fueron atendidos con la diligencia oportuna, algo absolutamente dimanante de una prospección objetiva y desinteresada en los informes médicos de todo jaez obrantes en lo actuado.

“Ciertamente hubo un descuido, nunca una actuación penalmente reprobable, como ya se ha decretado, pero es que el campo de la culpa civil es amplio y residual, abarcando cualquier género de negligencia o imprudencia, al ser eje de la conducta imprudente la falta de la previsión debida, factor psicológico o subjetivo y, en cuanto propiciador de riesgo, imprescindiblemente acompañado de un factor normativo externo, precisamente representado por la infracción del deber objetivo de cuidado, ya traducido en normas convivenciales o experienciales, tácitamente aconsejadas y observadas en la vida social en evitación de perjuicios de terceros, ya en normas específicas reguladoras de determinadas actividades que, por fuera de su incidencia social, han merecido una normativa reglamentaria o de otra índole, en cuyo escrupuloso conocimiento cifra la comunidad la conjuración del peligro dimanante de las actividades referidas, debiéndose observar que en el supuesto de la profesión médica ese escrupuloso conocimiento debe radicarse en cuanto sobre la lex artis ad hoc viene determinado en el proceder profesional.”

Nace así la imprudencia cuando el tratamiento médico o quirúrgico incide en comportamientos descuidados, atendibles las circunstancias de lugar, tiempo, personas y naturaleza de la enfermedad, que olvidando la lex artis conduzcan a resultados lesivos, siendo precisamente la acreditada experiencia y formación del anestesista afectado las que llevan a afirmar que debió atajar a tiempo aquellos síntomas iniciales, que después desembocaron en la parada cardiaca”.

Concluye por todo ello la Audiencia, que tras afirmarse el correcto funcionamiento de los aparatos utilizados durante la intervención quirúrgica, se llega a la conclusión de que el anestesista se retrasó en la detección de la falta de aireación pulmonar y consiguiente crisis cardiaca, que sólo fue atajada cuando se había ocasionado el perjuicio cerebral.
 

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