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Lunes, 05 de marzo de 2012   |  Número 28
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EN PORTADA
José Almagro Nosete, magistrado emérito del Tribunal Supremo y catedrático de Derecho Procesal
“El resultado de la operación es independiente de la información que se facilita al paciente”
En ocasiones es difícil conocer qué ha ocurrido en el quirófano porque existe una “ley del silencio”

Ricardo Martínez Platel / Imagen: Pablo Eguizábal
José Almagro Nosete, magistrado emérito de la Sala Primera del Tribunal Supremo y Catedrático de Derecho Procesal, entiende que no porque haya un buen resultado debe aceptarser la falta de información, porque es independiente".

Almagro Nosete destaca el crecimiento del Derecho Sanitario.

¿Cómo valora la evolución del Derecho Sanitario a lo largo de su carrera profesional?
Muy positivamente. El Derecho Sanitario se ha convertido hoy en día en una rama del Derecho muy importante por los temas que aborda. Cada vez se extiende más, no sólo a la protección del paciente que el sujeto pasivo en la relación con el médico, sino en la definición y delimitación de las funciones y de las obligaciones de los médicos. Es una rama muy avanzada del Derecho en nuestro tiempo.

¿Recuerda algún caso de los que le tocó llevar que le marcara especialmente?
A lo largo de la vida profesional siempre hay casos que quedan en el recuerdo. En mi época de magistrado, un caso que me llamó mucho la atención fue el de un niño que entró en el quirófano para una simple intervención quirúrgica y como consecuencia de una falta de riego sanguíneo y de una mala vigilancia del monitor de anestesista tuvo una pérdida de visión y del habla. Su recuperación fue muy difícil, de hecho de la vista no se recuperó nunca. Descubrir qué ocurre dentro del quirófano durante una intervención es muy difícil, porque parece que hay una “ley de silencio” de todos los participantes en la operación. En este caso, se supo que el anestesista, al mismo tiempo, atendía a diversos quirófanos. Esta fue la causa que motivó la pérdida de control del monitor durante cierto tiempo.

¿Ha percibido un deterioro de la relación médico-paciente?
Efectivamente. De una manera abusiva muchos pacientes o sus familiares creen que los médicos tienen una obligación de curar o de intervenir en todos los casos y actúan de una manera desmedida, incluso con agresiones que deben estar castigadas. Debe de haber una vigilancia sobre esta materia porque los médicos no tienen que sufrir la intemperancia de los enfermos ni de sus familiares.

¿El aumento de las denuncias lleva a los profesionales a practicar una “medicina defensiva”?
La “medicina defensiva” consiste en practicar todas las pruebas habidas y por haber, sean o no necesarias, para que el paciente no tenga nada que reclamar en el caso de que se produzca alguna incidencia en el curso de su proceso patológico. La realidad es que la “medicina defensiva” es una barbaridad. Debe hacerse aquello que sea necesario, porque el médico no tiene que estar pendiente absolutamente de todo aquello que crea que no tiene una utilidad. Además es muy cara, por lo que no tiene sentido practicarla, si el médico tiene seguridad en lo que está haciendo, dentro de las reglas humanas y la buena praxis médica.

¿Cómo afectan las demandas colectivas al sector sanitario?
Todavía de una manera incipiente. En España no ha habido una gran proliferación de demandas colectivas. Es un sector que todavía está en vías de desarrollo e implantación. En el futuro, las demandas colectivas tendrán una gran importancia sobre todo en temas de laboratorio o productos farmacéuticos o agresiones al medioambiente que sean lesivas para la salud. En estas materias se producirá un aumento grande de las demandas colectivas. Hoy no hay en España una consciencia social, con unos instrumentos adecuados para abordar estas materias, como en países como Estados Unidos, donde son muy frecuentes.

Sigue existiendo cierta confusión cuando los tratamientos tienen éxito, pero no se ha informado debidamente a los pacientes.
La información debe de ser completa en todas las líneas fundamentales, porque no se puede aspirar a conocer un detalle mínimo de todos los problemas que pueden surgir. Las líneas maestras de la información sí que se deben dar en todos los casos. El resultado es independiente de la información. Si además de la información el resultado es bueno, magnífico. Si con mala información el resultado es bueno, también es satisfactorio. Pero son dos temas distintos: no porque haya un buen resultado debe sanar la falta de información, porque es independiente.

Otro de los asuntos que parece estar siempre de actualidad es la objeción de conciencia.
Es un tema sensible porque entran en juego los criterios morales que debe asumir cada persona. Es una materia que aborda temas que son de por sí fronterizos, que rozan los temas morales, como pueden ser asuntos como el aborto o la eutanasia, donde se producen choques de conflictos según la ideología y la ética. En cualquier caso, hay que salvaguardar la objeción de conciencia porque es un derecho que debe respetarse y así está recogido en la Constitución.

El magistrado emérito subraya la relevancia de la información otorgada al paciente.

¿Debe prevalecer el derecho de conciencia del médico a informar acerca del aborto sobre el derecho del paciente a ser informado de todo el proceso?
En este caso hay que tener en cuenta una regla que es muy útil para mantener los valores constitucionales, que es la “regla de la proporcionalidad”. Si una persona acude a un médico que es objetor, no quiere decir que éste no pueda dar unas pinceladas generales de todo el proceso. Otra cosa es pedirle que intervenga directamente en el acto.

A lo largo de su carrera abogó por la tesis de la inversión de la carga de la prueba.
En realidad lo que propuse es que, según la ley de enjuiciamiento civil, tiene que hacerse en función de quién esté en mejor posición probatoria. En términos generales y refiriéndonos a la cuestión médica esa doctrina surgió debido al resultado desproporcionado. Si en una intervención quirúrgica se produce un resultado anómalo, que está fuera de las pautas normales, debe de saberse qué ha ocurrido en el quirófano y no hay nadie mejor posicionado que los propios médicos.

Como profesor, ¿que pretendió transmitir a sus alumnos?
El que siente verdadera vocación por la enseñanza lo relaciona con la ética. Como profesor de Derecho siempre aspiré a que fuera la persona y su dignidad los ejes fundamentales de mi enseñanza. Entiendo la justicia en tanto que protege al justiciable Es decir, que otorga a las personas el mayor conocimiento para defender sus derechos.
 
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