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Viernes, 11 de enero de 2013   |  Número 39
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TRIBUNALES
ANULA UNA RESOLUCIÓN DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE NAVARRA
El Supremo considera accidente de trabajo un infarto sufrido por un trabajador en el vestuario de su empresa
La Sala ha tenido en cuenta que, en este caso, el trabajador no se encontraba en los vestuarios simplemente para cambiarse de ropa sino para proveerse de un equipamiento específico

Redacción. Madrid
El Tribunal Supremo establece en una reciente sentencia que debe considerarse como accidente de trabajo el infarto de miocardio sufrido por un trabajador de la factoría Volkswagen en Navarra cuando se encontraba vistiéndose con el equipo de protección necesario para incorporarse a su puesto de trabajo. La resolución permitirá a la viuda mejorar su pensión, que pasa a ser de 35.097,72 euros anuales que corresponde abonar a la mutua de la empresa.

Fachada del Tribunal Supremo.

En este caso, el Tribunal Supremo anula la resolución del Tribunal Superior de Justicia de Navarra que desestimó las pretensiones de la viuda teniendo en cuenta las circunstancias del caso, ya que el trabajador, al que correspondía el turno de noche, ya había fichado cuando se produjo el ataque cardiaco que obligó a trasladarle en ambulancia a un centro médico, donde falleció.

Asimismo, la Sala ha tenido en cuenta que, en este caso, el trabajador no se encontraba en los vestuarios simplemente para cambiarse de ropa sino para proveerse de los EPIS (equipos de protección individual) que estaban en el vestuario y que tenía obligatoriamente que ponerse antes de su incorporación a su puesto de trabajo.

La tercera circunstancia relevante, según el alto tribunal, y que no fue considerada por el tribunal de instancia, es el hecho de que el trabajador fallecido percibiera un plus de puntualidad que podía perder si se incorporaba tarde al puesto.

"Por lo tanto, el tiempo pasado en el vestuario para proveerse, como era su obligación, de los EPIS antes de incorporarse al puesto de trabajo era imprescindible so pena de perder el plus de puntualidad, es decir, tenía una repercusión inmediata sobre su remuneración". A ello debe añadirse que él acudía al trabajo en el autobús de la empresa y que "no había tiempos muertos o de descanso, siendo todo ese tiempo necesario para fichar, cambiarse de ropa, recorrer el trayecto hasta su puesto e incorporarse al mismo puntualmente".

 

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