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Lunes, 19 de diciembre de 2011   |  Número 23
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TRIBUNALES
EL SUPREMO RATIFICA UN FALLO DEL TSJ DE CASTILLA Y LEÓN
El Tribunal de casación solo puede controlar que la valoración de instancia haya sido ilógica, irrazonable o arbitraria
El TS no modifica el fallo del TSJ cuando se pretende una reconsideración de la prueba sin fundar un erróneo análisis

Ricardo Martínez Platel. Madrid
La Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo ha desestimado un recurso de casación interpuesto por los padres de una menor, contra una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León que desestimó una reclamación porque el plazo de presentación había prescrito.

La familia argumenta que el hecho de que la niña no haya experimentado cambio alguno o modificación sustancial en casi un año de tratamiento, no significa que sea definitivo o inmutable, ya que “se aprecia la ausencia de una fecha cierta en la que fuera posible determinar el alcance de todas las lesione”.

El Supremo entiende que todos los argumentos conducen a convertir a este tribunal de casación en tribunal de instancia, por lo que desestima el recurso. Además, la defensa no niega que se haya tenido en cuenta la jurisprudencia que distingue entre daños permanentes y daños continuados. Lo que sostiene es que esa norma y esa jurisprudencia han sido aplicadas con error al caso de autos, dado que los elementos de juicio o de prueba de que dispuso la Sala de instancia conducían a que no quepa determinar aún el alcance de las secuelas que padece la menor.

De esta manera, se plantean un tema de valoración de la prueba, pero lo hacen sin traer a colación concretos particulares de ella que identifiquen de modo preciso, analicen con detalle y comparen con los restantes y, en especial, con los que cita la sentencia recurrida cuando aborda la labor de decidir si el alcance de las secuelas quedó determinado y, si es así, en qué fecha. Sin embargo, lo hacen sin que demuestren lo único que este tribunal de casación puede controlar en este ámbito, que la valoración haya de tenerse por ilógica, irrazonable o arbitraria.

No es por sí solo esclarecedor que la pequeña no padezca tetraparexia o paraparexia, ya que éstas no son los únicos padecimientos que dan lugar a daños permanentes. Por último, el Tribunal Supremo destaca que desde antes de diciembre de 2001 habían quedado definitivamente identificados las secuelas de la paciente.

 

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