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Lunes, 17 de diciembre de 2012   |  Número 38
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SENTENCIAS COMENTADAS
Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia nº 937/2012, de 18 de Julio de 2012
Embarazo extrauterino tras una ligadura de trompas

La Sección 3ª de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia ha desestimado el Recurso de Apelación interpuesto por una paciente frente a la Administración por daños derivados de la asistencia sanitaria, y donde solicitaba una indemnización de 150.000 euros.

La paciente fue sometido a una cirugía de ligadura de trompas y tras ella tuvo un embarazo extrauterino.

Consta en la Historia Clínica obrante en Autos, que previamente a la cirugía de ligadura de trompas programada para el 24 de Abril de 2006, se realizó un test de embarazo que resultó negativo.

De la misma documentación, se extrae que la última regla la tuvo el 4 de Abril de 2006, y la operación tuvo lugar el 24 de abril de 2006, por lo que la fecundación tuvo que producirse sobre el 21 de abril, es decir, tres días antes de la intervención.  Por ello, no se puede alegar por la parte actora falta de realización de pruebas necesarias que hubiesen permitido detectar el embarazo, porque las ecografías solo detectarían la vesícula gestacional en la 4ª y 5ª semana, y la prueba del test de embarazo fue negativa.

Concluye tras ello la Sala, que la apelante no acreditó de modo alguno que existiera medio alguno para probar el embarazo además de la orina, al ser de días previos a la ligadura de trompas. Asimismo, tampoco se acreditó que el aborto diferido que presentó guardase relación con la actuación administrativa.

Recuerda la Sala, que constituye doctrina de esta Sala, que para la imputación de la responsabilidad, cualquiera que sea el criterio que se utilice (subjetivo u objetivo), es requisito indispensable la determinación del nexo causal entre la conducta de la gente y la producción del daño, el cual ha de basarse en una certeza probatoria que no puede quedar desvirtuada por una posible aplicación de la teoría del riesgo, la objetivación de la responsabilidad o la inversión de la carga de la prueba.

Es preciso la existencia de una prueba terminante, sin que sean suficientes meras conjeturas, deducciones o probabilidades. El “cómo y el porqué” del accidente constituyen elementos indispensables en el examen de la causa eficiente del evento dañoso.

La prueba del nexo causal, requisito al que no alcanza la presunción insita en la doctrina denominada de la inversión de la carga de la prueba, incumbe al actor, el cual debe acreditar la realidad del hecho imputable al demandando del que se hace surgir la obligación de reparar el daño causado.
 

 

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