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Lunes, 07 de noviembre de 2011   |  Número 20
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SENTENCIAS COMENTADAS
Sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, Sección 1ª, de 23 de Junio
Falta de nexo causal entre el fallecimiento y la omisión de prolongación de la estancia hospitalaria

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha confirmado la resolución dictada por la Audiencia Provincial de Murcia que absolvía a varios facultativos de la demanda interpuesta por los familiares de un paciente fallecido como consecuencia de una trombosis pulmonar.

Los familiares del paciente ejercitaron su demanda en reclamación de la cantidad de quince millones de pesetas en concepto de daños morales derivados del fallecimiento de su hijo en fecha 7 de abril de 1990, como consecuencia de la mala práctica médica y omisión de la diligencia exigibles por los doctores que le atendieron, primeramente, en el Servicio de Urgencias y, después, en otro centro hospitalario, por no indagar acerca de la bebida y sustancias ingeridas por el enfermo a su llegada al Servicio de Urgencias, y, luego, no informar ni a los familiares ni al centro sanitario al que remitió al paciente de la metódica del tratamiento instaurado, la dosis y frecuencia de los productos farmacológicos utilizados ni del tiempo en que se logró la recuperación, y, en cuanto al facultativo del centro hospitalario, por remitir al paciente en día de la semana sábado a su domicilio para vigilancia por su médico de cabecera, sin ningún tipo de indicación terapéutica y sin resaltar por información a la familia la absoluta necesidad de mantener al enfermo en estado de vigilia, ya que era absolutamente necesario tener al enfermo hospitalizado, en observación y manteniéndole despierto, en evitación del fatal desenlace, que según la referida demanda se debió a la actuación descuidada y negligente de los doctores demandados.

Los demandados se opusieron a la demanda alegando que la primera asistencia prestada era conforme a protocolo y adecuada a la información recibida y al cuadro clínico observado en el propio informe presentado con la demanda, y que se informó suficientemente a los familiares que acompañaban al enfermo, como la propia demandante reconoció en las diligencias penales, así como al centro hospitalario con la remisión del oportuno parte de consulta y hospitalización, no radicando, por todo ello, la causa de la muerte en ninguna actuación u omisión médicas, sino en la patología y hábitos del propio fallecido.

En este sentido, la prueba practicada, constituida fundamentalmente por el testimonio de las diligencias penales, el informe pericial aportado con la demanda y la prueba pericial médica, permite llegar a conclusiones que no se corresponden con las establecidas por la actora en su demanda. Así, de un lado, "la actuación médica del facultativo en el Servicio de Urgencias fue médicamente correcta"; así lo establece el Informe Pericial Judicial, y sigue afirmando que "la remisión del paciente al hospital más cercano, pese a la recuperación de la conciencia fue una decisión prudente y correcta".

En lo relativo al alta del paciente, la Sentencia se remite a los Informes emitidos que concluyen que aun partiendo de lo aconsejable, que resulta el mantenimiento del ingreso hospitalario de este tipo de pacientes, esta afirmación por sí sola no es suficiente para establecer la negligente actuación de los facultativos demandados, por la generalidad con que viene formulada, ya que, según el mismo informe, aún manteniendo el ingreso, el resultado de muerte pudiera haber acaecido igualmente.

Por lo anterior el Alto Tribunal ha concluido que resulta exigible una prueba total y completa de la eficiencia de la falta de ingreso en el resultado de muerte, y no el establecimiento al respecto de simples presunciones derivadas del efecto irremisiblemente negativo con que cursan muchos procesos patológicos, muy frecuentemente asociados a hábitos indeseables del propio interesado, lo que por sí solo no permite inducir negligencia de los facultativos que intervinieron en la fallida curación del enfermo.
 

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