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Lunes, 11 de julio de 2011   |  Número 14
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LA ENTREVISTA
GUILLERMO SIERRA, VICEPRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE DERECHO SANITARIO
“Habría menos demandas si el médico tuviera más tiempo para atender al paciente”
Considera que la estructura actual del sistema sanitario no favorece que la comunicación entre facultativos y usuarios sea fluida

Ricardo Martínez Platel / Imagen: Pablo Eguizábal. Madrid
El doctor Guillermo Sierra fue presidente de la Organización Médica Colegial de España entre 2001 y 2005. Es Jefe de Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital de La Zarzuela de Madrid y vicepresidente de la Asociación Española de Derecho Sanitario.

Sierra se pronuncia sobre la futura ley de cuidados paliativos.

¿Cómo se maneja un médico entre tanto letrado en la Asociación Española de Derecho Sanitario?
El propio nombre de la Asociación habla de Derecho Sanitario, por eso es conveniente que haya también profesionales de la sanidad. La AEDS nació hace muchos años de la mano de Ricardo de Lorenzo, que siempre estuvo muy preocupado por los temas sanitarios y por la vinculación que pudiera tener con el mundo del Derecho. Por eso, es lógico que formemos parte abogados y profesionales sanitarios.

Nos comentó Julio Sánchez Fierro que usted le invitó a participar en la Asociación.
Efectivamente. Yo a Julio Sánchez Fierro le conocí cuando era subsecretario de Sanidad. Es el hombre con las ideas más claras que existe en este país y creo que era muy importante que participara en la Asociación, porque es un perfecto conocedor de los temas sanitarios. Ricardo de Lorenzo y yo hablamos con él para invitarle a que participara y fue un acierto porque aporta ideas muy lúcidas.

¿Qué opina de la futura ley de los cuidados paliativos?
Creo que se están sacando las cosas de quicio. ¿Quién no quiere muerte digna? Es jugar con unas palabras que no tienen razón de ser, porque no sufrir en el momento de la muerte lo queremos todos. La palabra eutanasia, que tanto miedo da, no significa más que muerte dulce. Lo que sí tiene que estar muy bien regulado es que el médico pueda ayudar a morir al paciente, porque hay un momento en el que científicamente no se puede hacer más. Llegado ese trance, lo importante es que el paciente esté ayudado por su familia y por el médico para que sea lo menos doloroso posible. El intentar politizar este tema es peligroso, porque entre todos tenemos que buscar la fórmula para morir mejor y tiene que ser rechazado en encarnizamiento terapéutico, debe estar prohibido. Cuando se dé ese paso los médicos tienen que estar protegidos legalmente.

La nueva norma deja en el aire la objeción de conciencia.
No creo que ningún médico objete a dejar morir al enfermo con dolor. Hay que buscar que el paciente muera lo mejor posible y para ellos es vital que haya unas buenas unidades de cuidados paliativos. En aquellos países donde los cuidados paliativos funcionan adecuadamente, el tema de la eutanasia es una anécdota.

Algunos médicos alegan objeción de conciencia para no informar sobre el aborto.
Hay médicos que están en su legítimo derecho de objetar. Pero con el aborto hay que tener mucho cuidado, porque hemos conocido gente que se rasgaba las vestiduras hablando de este tema y luego iban a abortar al extranjero.

La ley que comentábamos prioriza la voluntad del paciente sobre la opinión del médico, lo que al facultativo le da ciertas garantías jurídicas.
El médico tiene que asumir sus responsabilidades, lo que ocurre que debe haber una legislación clara, para que cuando haya la actuación de un profesional, no le den una sorpresa porque la ley puede ser interpretada de otra manera. Lo que se demanda en una normativa que no dé lugar a demasiadas interpretaciones.

¿Los médicos salen preparados de las facultades en lo que a conocimientos legales se refiere?
No. Es una asignatura pendiente muy importante, máxime cuando existe una gran judicialización de la profesión, en exceso. En muchos casos se actúa por miedo a esta circunstancia conociendo sentencias de lo más absurdas.

¿Esto da lugar a la “medicina defensiva”?
La “medicina defensiva” está prohibida, pero en la conciencia y en el quehacer diario de cada médico, sin querer llegar a ejercerla, sí puede subyacer la preocupación de la responsabilidad. En algunos casos, lleva al abuso de pruebas excesivas. Esto es una de las cosas buenas que hace la AEDS, a través de los congresos anuales que realiza, de gran altura científica, donde se reúnen el mundo de la medicina y el mundo de la abogacía, lo que permite conocer a unos la manera de proceder de los otros.

El doctor considera que, en ocasiones, las demandas se producen por falta de comunicación.

En una época donde aumentan las denuncias contra el colectivo, ¿cómo encaja un médico una demanda?
Muchas veces las demandas vienen por falta de comunicación. Los pacientes tampoco son tan agresivos. Si un médico intenta explicar las cosas, aunque existen casos excepcionales, habría menos reclamaciones. Esto es imposible cuando las administraciones exigen que se vean un porcentaje muy alto de pacientes, no sólo mirarle. Hay que realizar una buena historia clínica y establecer una comunicación. Para eso se necesita tranquilidad, sosiego, tiempo y medios adecuados.

El problema no sólo son las condenas, que a lo mejor no son tantas, sino todo lo que conlleva.
Así es, también es el prestigio profesional. Sobre todo en las ciudades pequeñas, que rápidamente se extiende la información y es conocida por todos. Es un tema muy importante. Luego le pueden declarar inocente, pero ya han pasado muchos años y el daño ya está hecho. Por desgracia, en nuestro país la Justicia es lenta. Y sucede que “donde la Justicia es lenta, no hay Justicia”. También es cierto que todos tenemos que tener nuestras responsabilidades y no por eso los médicos vamos a dejar de estar dentro de un ámbito de exigencia.

¿Cómo se podrían sentir más protegidos los médicos ante las agresiones?
Esa protección se podría mejorar cuando dejaran de querer controlar desde las instancias administrativas al médico. Si se tuviera tiempo, los medios adecuados, si tuviera una tranquilidad profesional, no estuviera con un “contrato basura”, se crearía una relación más fluida con el paciente. Ésa es una de las causas. Los conflictos muchas veces derivan de unos medios inadecuados, de una mala gestión por parte de las administraciones para que haya una tranquilidad y un sosiego. Si se cumpliera, las agresiones y las demandas disminuirían mucho. Con la estructura actual del sistema sanitario, la comunicación fluida entre médico y paciente es complicada. La burocratización del sistema provoca que el médico tenga que dedicar tiempo a tareas que deberían ser realizadas por la propia Administración.

Uno de los temas que se tratará en el Congreso Nacional de Derecho Sanitario es la polémica surgida sobre la incompatibilidad para percibir la pensión con el ejercicio libre. ¿Qué opina sobre este asunto?
A mí me parece una aberración, porque además esa Orden sale de la noche a la mañana, sin avisar a nadie. Hay muchísimos profesionales que se encuentran en una situación muy difícil, porque ellos pensaban tener su jubilación y seguir trabajando en su consulta.

¿Cuáles cree que serán los temas candentes relacionados con el Derecho Sanitario en los próximos meses?
La objeción de conciencia, la relación médico-paciente y la mayor comunicación con el mundo de la abogacía. Aun queda mucho por avanzar y hay que trabajando en este sentido.
 
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