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Lunes, 07 de febrero de 2011   |  Número 3
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TRIBUNALES
Juzgado de lo Penal número 20 de Madrid
Condenados a un año de prisión al confundir un infarto con ansiedad
El diagnóstico erróneo ha dejado graves secuelas a la paciente, que será indemnizada con 880.000 euros
 

Redacción. Madrid
El Juzgado de lo Penal número 20 de Madrid ha condenado a cuatro médicos del Hospital Gregorio Marañón, a dos de ellos a un año de prisión y a los otros al pago de una multa de 100 euros, por confundir un infarto cerebral con un cuadro de ansiedad e ingresar a la víctima en psiquiatría atada a una camilla.

Hospital Gregorio Marañón

En la sentencia el juez impone un año de prisión a dos de ellos por un delito de lesiones por imprudencia grave, mientras que a los otros dos se les pena por una falta de lesiones por imprudencia grave. Además, la resolución judicial establece que tanto los psiquiatras condenados como el Hospital deberán indemnizar a la perjudicada en la cantidad de 880.000 euros, más intereses y costas, por los daños y perjuicios ocasionados.

La sentencia considera probado que la paciente, de 36 años, sintió el 27 de agosto de 2001 un malestar general y acudió al Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón, a consecuencia de un cuadro de pérdida de fuerza en el lado derecho y caída al suelo. Una vez ingresada, los síntomas desaparecieron y le dieron el alta hospitalaria. Al día siguiente, sufrió pérdida de la movilidad en las extremidades derechas, desviación de la comisura bucal y afectación de la capacidad del habla y el entendimiento, razón por la que fue trasladada al Servicio de Urgencias del Gregorio Marañón.

En el Hospital fue atendida por dos Residentes que no llevaron a cabo una exploración neurológica y desoyeron las indicaciones de la familia acerca de las antecedentes personales por tromboembolismo pulmonar sufrido 4 años antes.  Posteriormente, consultaron el caso con el psiquiatra adjunto. La paciente fue trasladada al pabellón de Psiquiatría a la 1:30 de la madrugada del 28 al 29 de agosto de 2001 donde se recomendó atarla a la camilla (sujeción geriátrica).

Al día siguiente su esposo acudió al hospital insistiendo en los antecedentes personales de su esposa, y preguntando si habían descartado la posibilidad de un infarto cerebral, según recoge la sentencia.  La paciente sufre una hemiparesia derecha, una afasia que le impide hablar correctamente y una minusvalía del 88 por ciento. "Durante los 8 años en que se ha prolongado el procedimiento ni el hospital, ni los médicos ni las compañías aseguradoras han asumido ningún tipo de responsabilidad y no se han planteado intentar reparar el daño ocasionado para facilitar la vida de la afectada".

 

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