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Lunes, 24 de enero de 2011   |  Número 2
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EN PORTADA
Sala Primera del Tribunal Supremo
Indemnizarán a las pacientes que sufrieron una extracción de prótesis mamarias porque eran defectuosas
Por las daños morales sufridos a consecuencia de la segunda operación

Redacción. Madrid
El Tribunal Supremo ha reconocido el carácter defectuoso de unas prótesis mamarias y ha señalado el derecho de las pacientes implantadas a percibir unas indemnizaciónes, que van desde los 18.000 a los 24.000 euros, a cargo de la empresa que ostentaba en la Unión Europea la representación del producto, por los daños morales sufridos a consecuencia de su necesaria extracción.

Xiol Rius, ponente de la sentencia.

La demanda se formuló por varias pacientes que se vieron en la necesidad de someterse a dicha intervención de las prótesis implantadas siguiendo la recomendación adoptada por la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios. La sentencia, de la que ha sido ponente su presidente, el magistrado Juan Antonio Xiol Rius, considera que, aunque las prótesis sustituidas habían sido empleadas en España desde 1994 y habían pasado los controles necesarios, a partir del año 1999 se empezaron a detectar complicaciones en mujeres portadoras con interrogantes acerca de la seguridad del producto que la empresa fabricante no supo responder.

Aunque el Juzgado y la Audiencia negaron el derecho a percibir la indemnización por la falta de pruebas y por el carácter preventivo de las alarmas de la Administración (que no respondían a una probada toxicidad del producto sino al principio de precaución ante riesgos potenciales), ahora la Sala ha concluido en sentido contrario.

La Sala Primera aprecia el carácter defectuoso de los implantes, al que se liga el nacimiento de la responsabilidad del fabricante por no ofrecer la seguridad que esperar, ya que su extracción se recomendó tras constatarse por la agencia británica competente para la distribución del producto la existencia de múltiples complicaciones relacionadas con su toxicidad a las que la empresa fabricante no daba ninguna explicación. Además de haber omitido los estudios necesarios, sin que la parte demandada probara que dichos estudios sobre la toxicidad de la prótesis estuvieran fuera del conocimiento técnico y científico del momento de su puesta en circulación.

También señala la sentencia que el daño indemnizable consistió en la extracción prematura de un producto con una expectativa de que iba a ser funcional por periodo de tiempo prolongado, así como que no es obstáculo para apreciar la responsabilidad del fabricante el que la extracción se recomendara por razones de seguridad, ya que los niveles de seguridad exigibles en la sociedad actual no solamente deben comportar la prohibición de poner en circulación productos tóxicos o peligrosos sino también la exigencia de garantizar, mediante las comprobaciones previas necesarias.

La sentencia ha absuelto a la empresa importadora para España de las prótesis, ya que la representación del producto para la Unión Europea no le correspondía a ella sino a la entidad codemandada con ella.

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