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Lunes, 24 de enero de 2011   |  Número 2
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sentencias comentadas
DE FECHA 30 de junio de 2010
Inexistencia de prueba que demuestre que una intervención de parpado ocasionó pérdida de visión
Sección 3ª de la Audiencia Provincial de A Coruña

La Sección 3ª de la Audiencia Provincial de A Coruña ha desestimado el Recurso interpuesto por una paciente que alegaba mala praxis profesional de un doctor, puesto que su tratamiento médico quirúrgico fue la causa de dos importantes secuelas. La primera secuela radicó en que el ojo afectado sufrió una drástica pérdida de agudeza visual, que desde la normalidad (0'80), se redujo a prácticamente nula (0'10 aproximadamente), con la agravante que, al ser ya muy baja la del ojo derecho (también un 0'10), ocasionó en la paciente una situación próxima a la ceguera. Como segunda secuela, expreso un defecto estético.

La demandante, sufrió en un accidente de circulación un traumatismo cráneo encefálico que le ocasionó una caída del párpado superior del ojo izquierdo ("ptosis palpebral"). Para solucionar este problema, que, además de estético, obviamente le afectaba a la visión, acudió al Centro Oftalmológico del demandado.

Tuvieron lugar tres operaciones. La primera para elevar el párpado a su posición normal, resultando que quedó un poco más alto por hipercorrección. Dicho resultado, era uno de los riesgos o complicaciones propias de esta operación, y por ello requería una reintervención.
La segunda intervención se efectuó para bajar un poco el párpado, pero tras esta intervención, no cerraba bien el párpado a causa del "queloide" que se formó en la cicatriz.

Por último, la tercera intervención se realizó para corregir la segunda. A partir de esta última intervención, la demandante dejó la Clínica y acudió a otros profesionales, habiéndosele practicado nuevas operaciones para lograr que el párpado cumpliese su función de cerrar el ojo adecuadamente.

Respecto a la primera supuesta secuela, por lo que resultó de los diversos informes obrantes en autos, así como de las cartas de especialistas extranjeros aportadas por el demandado, la Sala concluye que es muy improbable que de las operaciones en el párpado se siga pérdida de la agudeza visual. Los especialistas que reconocieron a la demandada, no apreciaron daño en el ojo. Así, el oftalmólogo puso de manifiesto la "incongruencia de los hallazgos anatómicos y electrofisiológicos con su agudeza visual en el sentido de que no existe una relación entre el estado de su ojo y su agudeza visual". Del mismo modo, el especialista en neurología confirmó la normalidad del ojo según las pruebas objetivas y apuntó a la subjetividad de la demandante en las pruebas de agudeza visual.

En cuanto a la cuestión estética, inseparable de la curativa para devolver al ojo el campo visual que la caída del párpado reducía, la Sala ultima que su origen no lo ocasionó el tratamiento médico quirúrgico del Centro Oftalmológico, sino el accidente. Cosa distinta es si ese tratamiento no alcanzó el éxito deseable, pero el nexo causal se rompió al cesar la demandante en ese tratamiento y encomendarlo a otros profesionales que también intervinieron quirúrgicamente en el párpado.

Sentencia de la Audiencia Provincial de A Coruña, Sección 6ª, de 30 de junio de 2010.

 

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