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Lunes, 26 de septiembre de 2011   |  Número 17
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Modificación de la Ley del Medicamento
La disposición del RD 9/2011 sobre la limitación de la libertad de prescripción genera dudas
Antes se hablaba de fomentar la indicación por principio activo en la sanidad pública, ahora se ordena imperativamente

Ricardo Martínez Platel. Madrid
El Real Decreto-ley 9/2011, de 19 de agosto, de medidas para la mejora de la calidad y cohesión del sistema nacional de salud, de contribución a la consolidación fiscal, y de elevación del importe máximo de los avales del Estado para 2011 incluye variaciones considerables en lo que a la limitación de la libertad de prescripción se refiere, a través de la modificación del artículo 85 de la Ley del Medicamento (Ley 26/2006, de 26 de julio, de Garantías y Uso racional de Medicamentos y Productos Sanitarios), de manera que donde antes se hablaba de fomentar la prescripción por principio activo en la sanidad pública, ahora se ordena imperativamente. Se puede decir que, salvo excepciones, ya no hay libertad de prescripción.

Así, mientras el citado artículo señalaba que “las Administraciones sanitarias fomentarán la prescripción de los medicamentos identificados por su principio activo en la receta médica”, en el nuevo decreto queda reflejado que “la prescripción, indicación o autorización de dispensación de los medicamentos se realizará por principio activo, en la receta médica oficial u orden de dispensación del Sistema Nacional de Salud. Asimismo, en los productos sanitarios para pacientes no hospitalizados que requieran para su dispensación en oficinas de farmacia receta médica oficial u orden de dispensación del Sistema Nacional de Salud, la prescripción, indicación o autorización de dispensación se realizará por denominación genérica por tipo de producto y por las características que lo definan, especificando su tamaño y contenido”.

Otra de las diferencias es que antes, en los casos en los que el prescriptor indicara en la receta simplemente un principio activo, el farmacéutico estaba obligado a dispensar el medicamento que tuviese menor precio y, en caso de igualdad de precio, el genérico, si lo hubiera. Ahora, tras la modificación, el farmacéutico dispensará la presentación del medicamento o del producto sanitario que tenga menor precio, de acuerdo con las agrupaciones homogéneas que determine la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

Y explica que "no obstante, cuando por excepción a la norma general la prescripción, indicación o autorización de dispensación se hubiera realizado identificando el medicamento o el producto sanitario respectivamente, por su denominación comercial, el farmacéutico dispensará dicho medicamento o producto si es el de menor precio de la correspondiente agrupación, y si no lo fuera dispensará el que tenga menor precio de la misma. Cuando las necesidades terapéuticas lo justifiquen, así como cuando los medicamentos pertenezcan a agrupaciones integradas exclusivamente por un medicamento y sus licencias, al mismo precio que el medicamento de referencia, la prescripción, indicación o autorización de dispensación se podrá realizar identificando el medicamento o, en su caso, el producto sanitario por su denominación comercial".

Fuentes consultadas por Publicación de Derecho Sanitario aseguran que el cambio podría generar algunos problemas, no tanto por la limitación de la libertad de prescripción ,sino porque permite excepciones. Aunque ordena al farmacéutico que, si no están justificadas, se olvide de la receta y cambie el medicamento, dispensando el de menor precio. El conflicto podría surgir porque uno de los argumentos es que las necesidades terapéuticas lo justifiquen, por lo que el farmacéutico no va poder saber cuándo puede cambiar un específico por un genérico salvo que el médico le proporciones datos adicionales de salud del enfermo que, al menos hasta hoy, no hay obligación de dar.

 

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