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Lunes, 18 de abril de 2011   |  Número 8
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ACTUALIDAD
EDUARDO FERNÁNDEZ DONAIRE, PROFESOR DE PRÁCTICA JURÍDICA DEL COLEGIO DE ABOGADOS DE MÁLAGA
“La historia clínica debe ser como la caja negra de un avión”
El letrado considera que el historial debe recoger todos los pasos del médico en la atención al paciente de forma detallada

Ricardo Martínez Platel. Málaga
El abogado y especialista en Derecho Sanitario, Eduardo Fernández Donaire, ha abordado lo que para él que son “los cuatro pilares fundamentales a la hora de valorar una actuación médica” en una jornada sobre responsabilidad civil médica, celebrada en el Colegio de Abogados de Málaga. El letrado se ha referido a la historia clínica como la “caja negra de un avión”. Porque el historial debe recoger todos los pasos del profesional sanitario y” toda la información verbal que se haya dado al paciente, de manera completa, metódica y detallada”. Además, ha aclarado que “no presentarlo cuando se lo requieren, no es más que un perjuicio para el médico, porque se entiende que algo se está ocultando.

Eduardo Fernández Donaire.

Para Fernández Donaire, además de la historia clínica existen otras “tres piezas para valorar una actuación médica” como son la lex artis aplicada por el profesional, la información que se da al paciente y el consentimiento informado.

Según apunta el letrado, la “lex artis es la diligencia, teniendo en cuenta los conocimientos científicos asistentes en el momento en cuestión. Si dicha actuación se adecúa al protocolo, es correcta, de lo contrario se puede incurrir en responsabilidad”. Se trata de conocer si existe una responsabilidad médica comparando la actuación del galeno con el protocolo. Al paciente hay que darle datos, “toda la información necesaria, toda la que exista, toda la que se conozca, sea buena o mala, las alternativas posibles, los riesgos de cada uno. Toda la información de la que se disponga ha de ser transmitida al mismo. No sirve la que se da tres minutos antes de una intervención quirúrgica, para que el paciente disponga de de todas las claves necesarias para tomar una decisión”.

Eduardo Fernández Donaire entiende que aunque la información suele ser verbal, “es muy aconsejable para el personal sanitario que conste por escrito y firmada expresamente por el paciente o por su familia”. Fundamentalmente, porque si se produce un litigio y el médico indica que al paciente se le ha informado de determinadas cosas y no consta por escrito, “las palabras se las lleva el viento”. El documento de consentimiento informado, que recoge no toda, pero sí gran parte de la información, significa que el paciente ha sido informado y de que toma una decisión, en la que acepta las posibles consecuencias. No es válido cuando se trata de un documento genérico, cuando no consta la información necesaria o si es omitida, tampoco si no recoge la firma del paciente o persona autorizada o si es suscrito instantes antes del acto médico. Además, debe ser en un lenguaje comprensible para el paciente, sin que abunden tecnicismos. Si falla alguno de estos puntos, “la responsabilidad del médico aumenta”.

 

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