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Lunes, 06 de febrero de 2012   |  Número 26
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SENTENCIAS COMENTADAS
Sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, de 22 de septiembre de 2010
La información verbal es la más relevante para el paciente

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha desestimado el Recurso de Casación y el Recurso Extraordinario por Infracción Procesal formulado por el paciente y sus hijos contra la Sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Lleida, que estimó en parte el Recurso de Apelación del paciente, en lo atinente a la condena en costas impuesta en la primera instancia, desestimando la demanda en lo que respecta a la declaración de responsabilidad de los médicos y la concesión de una indemnización por valor de 861.318 €. Ratificando el Alto Tribunal la desestimación de la demanda impuesta en ambas instancias, con expresa condena en costas al paciente.

El demandante fue intervenido de su hernia inguinal el día 18 de Diciembre de 2001 en una clínica privada de la ciudad de Lérida, habiendo participado en la misma, el cirujano, que no fue demandado, y el anestesista, que sí fue demandado junto con el médico que se encontraba de guardia tras la operación. Durante el postoperatorio, el paciente sufrió un hematoma, que fue la causa de la paraplejia de las extremidades inferiores que padece en la actualidad.

De la prueba practicada en el procedimiento, quedó acreditado que el médico especialista en anestesiología empleó la técnica de anestesia correcta, teniendo en cuenta las patologías previas del actor, y que su intervención concluiría al finalizar la operación quirúrgica, por cuanto no le correspondería el control del post-operatorio, más allá de la reanimación. El paciente fue informado de los riesgos de la anestesia, cuestión que se acreditó mediante el documento de consentimiento informado.

Por lo que se refiere a la responsabilidad del codemandado, que se encontraba de guardia desde las ocho de la mañana del día siguiente a aquél en que tuvo lugar la intervención quirúrgica, durante el proceso no se acreditó su responsabilidad por cuanto no tuvo conocimiento de las complicaciones experimentadas por el actor hasta primera hora de la tarde y entonces avisó al neurólogo, quien tras practicar al paciente una serie de pruebas, decidió que al día siguiente sería trasladado al hospital público de referencia en Barcelona, sin que nadie le comunicara nada más al demando.

La Sala consideró que la información sobre los riesgos de la anestesia fueron trasladados al paciente, y éste asumió los mismos mediante la firma del documento correspondiente. En este punto, el Tribunal Supremo nos recuerda su reiterada doctrina sobre el particular, cual es, “que la exigencia de la constancia escrita de la información tiene, para casos como el que se enjuicia, mero valor "ad probationem", garantizar la constancia del consentimiento y de las condiciones en que se ha prestado, pero no puede sustituir a la información verbal, que es la más relevante para el paciente, especialmente en aquellos tratamientos continuados en los que se va produciendo poco a poco dentro de la normal relación existente con el médico, a través de la cual se le pone en antecedentes sobre las características de la intervención a la que va a ser sometido así como de los riesgos que la misma conlleva”.
 

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