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Lunes, 07 de febrero de 2011   |  Número 3
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SENTENCIAS COMENTADAS
DE FECHA 29 DE OCTUBRE DE 2010
La Ley 25/1984, de 16 de julio, general para la defensa de consumidores y usuarios no afecta a los actos médicos propiamente dichos
Sentencia del Tribunal Supremo núm. 694/2010 (Sala de lo Civil, Sección 1)

La Sección 1ª de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo en su resolución de fecha 29 de Octubre del 2010, desestima el recurso de casación interpuesto por un paciente contra la Compañía Aseguradora de un centro sanitario, por las secuelas padecidas tras una intervención quirúrgica de "lipoma gigante" en el gemelo de la pierna izquierda.

La Audiencia Provincial de Badajoz, confirmó los términos desestimatorios de la Sentencia de Primera instancia, por considerar: primero, que en el consentimiento informado suscrito por el paciente constaban con claridad los riesgos de la intervención, y, segundo, que no resulta probada la existencia de negligencia alguna por vulneración de la lex artis ad hoc.

El recurso de casación interpuesto por el paciente se basaba en que, primero el consentimiento informado suscrito por este no se habría hecho constar el gravísimo riesgo que la intervención conllevaba, segundo, por infracción de la jurisprudencia sobre el riesgo desproporcionado en relación al riesgo informado y asumido con las secuelas finalmente producidas en el supuesto de hecho; y, tercero, por infracción de la Ley 25/1984, de 16 de julio General para la Defensa de Consumidores y Usuarios.

En ese sentido de la prueba practicada en instancia se evidencio que el paciente fue debidamente informado de los riesgos inherentes a la intervención, constando en el documento de consentimiento informado suscrito tanto los actos médico- clínicos que se proyectan acometer como los riesgos posibles, entre ellos el de lesión "vásculo-nerviosa", que, en definitiva, es el origen a las dolencias y perjuicios corporales por los que el paciente reclamaba.

Con respecto al daño desproporcionado, la presente resolución nos recuerda que, es aquél no previsto ni explicable en la esfera de la actuación profesional médico- sanitaria. En estos casos en virtud del principio de facilidad y proximidad probatoria, el profesional médico puede estar obligado a probar las circunstancias en que el daño se produjo si se presenta en la esfera de su actuación profesional y no es de los que habitualmente se originan sino por razón de una conducta negligente, cuyo enjuiciamiento debe realizarse teniendo en cuenta, como máxima de experiencia, la necesidad de dar una explicación que recae sobre el que causa un daño no previsto ni explicable, de modo que la ausencia u omisión de la misma puede determinar la imputación. Pues bien en el presente caso, se explica el daño y la actuación del facultativo que le intervino, habiendo descartando las pruebas cualquier mala praxis causalmente vinculada a las lesiones padecidas por el actor.

Y por ultimo y con respecto a la responsabilidad fundada en la Ley de Consumidores y Usuarios, igualmente la presente resolución nos recuerda que no afecta a los actos médicos propiamente dichos, dado que es inherente a los mismos la aplicación de criterios de responsabilidad fundados en la negligencia por incumplimiento de la lex artis ad hoc. Por consiguiente, la responsabilidad establecida por la legislación de consumidores únicamente es aplicable en relación con los aspectos organizativos o de prestación de servicios sanitarios.

Sentencia del Tribunal Supremo núm. 694/2010 (Sala de lo Civil, Sección 1), de 29 octubre de 2010
 

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