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Lunes, 07 de marzo de 2011   |  Número 5
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ACTUALIDAD
Jesús Caballero Klink, fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Ciudad Real
“La medicina defensiva no es justificable objetivamente”
Asegura que el número de reclamaciones es ínfimo respecto a las actuaciones asistenciales

Ricardo Martínez Platel. Toledo
El fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Ciudad Real, Jesús Caballero Klink, ha lanzado un mensaje de tranquilidad a los profesionales sanitarios al asegurar que “de los millones de actos asistenciales que se realizan, muy pocos son los que se denuncian”.

Jesús Caballero Klink, durante su ponencia.

Concretamente, según datos expuestos en la II Jornada sobre responsabilidad jurídica por asistencia sanitaria, organizada por la Sescam y que se ha celebrado en Toledo, existen 4,5 reclamaciones por cada millón de asistencias en la comunidad de Castilla-La Mancha.

Caballero Klink ha asegurado que, por tanto, “no está justificada la alarma y la práctica de una medicina defensiva, de manera objetiva”. La medicina es una actividad que conlleva riesgos y el aumento de la actividad ha provocado que crezca el número de demandas que “persiguen importantes indemnizaciones”.

Además, el ejercicio de la llamada medicina defensiva supone, en algunos casos, un retraso efectivo de los tratamientos, que sí pueden derivar en una responsabilidad por parte del galeno. Algo que a su juicio no tiene sentido, porque “la medicina moderna está protocolizada”.

El fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Ciudad Real ha recordado que los médicos tienen una obligación de medios y no de resultados, salvo la obligación de resultados por materiales disponibles y analíticas. También ha aclarado que si se ha realizado una actuación prudente, conforme a la lex artis, no tienen porque preocuparse.

Cuando hay responsabilidad penal, derivada de un acto sanitario, se tipifica como delito imprudente y sólo se establece si ha habido una omisión de diligencia de vida. Caballero Klink, ha querido ejemplificar de modo práctico un caso que ya ocurrió: sucedió en una clínica privada , que no estaba acreditada, donde se practicó un aborto por una doctora no especializada, sin recibir la paciente toda la información necesaria.

El experto también ha diferenciado entre la impericia, señalada en las sentencias (que es la que tuvo la profesional de la clínica privada que realizó indebidamente el mencionado aborto, porque no era especialista) y la negligencia, aludiendo a un ejemplo ilustrativo como fue el error de un facultativo al extraer el riñón equivocado de un paciente, ya que no se preocupó de estudiar el historial clínico.

Por último, el fiscal ha subrayado que los errores imprevisibles no son castigados, mientras que en los previsibles se estudia con detenimiento si se ajustan a la lex artis. Caballero ha hecho hincapié en que en nuestro país se presta una atención sanitaria satisfactoria, aunque se ha producido un deterioro de la relación médico-paciente, que ha dado lugar a que hayan proliferado las denuncias.
 

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