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Lunes, 05 de noviembre de 2012   |  Número 35
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sentencias comentadas
Sentencia de 2 de Octubre de 2012 del Tribunal Supremo (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección 4ª)
La vulneración del derecho a un CI constituye en sí misma una infracción de la lex artis

La Sección 4ª de la Sala Contencioso Administrativa del Tribunal Supremo ha desestimado el Recurso de Casación interpuesto por un paciente frente a la sentencia dictada por la Sección Novena de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia en la Comunidad Autónoma de Madrid, que estimaba parcialmente el recurso contencioso-administrativo interpuesto por la asistencia médica recibida en un centro hospitalario, acordando reconocerle una indemnización por diez mil euros, en concepto de daños y perjuicios por el daño moral experimentado como consecuencia de la vulneración de su derecho a ser informado de los riesgos de la intervención quirúrgica que se le iba a practicar.

El paciente, tras ser diagnosticado de proliferación fusocelular con mínima atipia citológica, compatible con fibromatosis músculo-esquelética es ingresado en el centro hospitalario para proceder a su intervención quirúrgica en fecha 2 de marzo de 2004. Durante el proceso de cierre se aprecia ausencia de pulso distal en la pierna, por lo que con el diagnostico de probable trombosis de la arteria poplítea se vuelve a informar a la familia de la necesidad de realizar un by- pass para permitir el flujo distal de la pierna. Tras un primer intento infructuoso se consiguió la anastomosis distal con vena safena interna y buen flujo distal comprobado con eco-doppler. Se dejó drenaje y se realizó una fasciotomía de los compartimentos anterior y posterior. Finalizada la intervención el paciente presentaba secuelas en tobillo derecho por retracción del tendón de Aquiles, con pie equinovaro; flexión dorsal del tobillo no recuperada; parestesias en primer dedo del pie; retracción de la musculatura plantar con disminución de la flexión de los dedos con posible origen neuropático de los nervios peroneo y sural.

De la prueba practicada se desprende que no fue imprudente ni negligente la actuación médica pues lo acontecido supone una complicación intraoperatoria que obligó a nuevos pasos quirúrgicos y a la prolongación de la cirugía, y que como consecuencia de la referida complicación se produjo una lesión neurológica en el nervio ciático-poplíteo externo, responsable de las secuelas del paciente. Respecto de la información, la misma no consta de forma verbal ni tampoco escrita de los riesgos y complicaciones derivados de la intervención quirúrgica, por lo que tal omisión debe considerarse, con arreglo a reiterada doctrina del Tribunal Supremo, como un daño autónomo que ha afectado al derecho de autodeterminación del paciente que debe ser, por sí mismo, indemnizado, como tal daño moral autónomo.

Recuerda la Sala que la omisión de la información no puede ser irrelevante desde el punto de vista del principio de autonomía personal, esencial en nuestro Derecho, que exige que la persona tenga conciencia, en lo posible y mientras lo desee, de la situación en que se halla, que no se la sustituya sin justificación en el acto de tomar las decisiones que le corresponden y que se le permita adoptar medidas de prevención de todo orden con que la persona suele afrontar los riesgos graves para su salud. Esta situación de inconsciencia provocada por la falta de información imputable a la Administración sanitaria del riesgo existente, con absoluta independencia de la desgraciada cristalización en el resultado de la operación que no es imputable causalmente a dicha falta de información o de que esta hubiera tenido buen éxito, supone por sí misma un daño moral grave, distinto y ajeno al daño corporal derivado de la intervención.

 

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