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Lunes, 07 de noviembre de 2011   |  Número 20
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EN PORTADA
JOSÉ ENRIQUE PEÑA, VICEPRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ANDALUZA DE DERECHO SANITARIO
“La objeción de conciencia es un derecho que debe proteger el Estado”
El letrado opina que el número de reclamaciones ha descendido porque “no son tan caprichosas como antes”

Ricardo Martínez Platel. Madrid
El responsable de la asesoría jurídica del Colegio de Médicos de Málaga y vicepresidente de la Asociación Andaluza de Derecho Sanitario, José Enrique Peña, considera que la gente ya no presenta demandas contra los médicos tan a la ligera y en la actualidad tienen un “fondo más creíble”.

El experto aborda el tema de la objeción de conciencia.

La objeción de conciencia sigue generando controversia.
Es un derecho constitucional siempre que sea para un bien que no sea perverso. Objeción de conciencia porque sí, no. Sin embargo, hay derechos fundamentales que deben ser protegidos por el Estado. Si alguien tiene derecho a abortar, alguien tendrá la obligación de realizar esa práctica. Si se quita el derecho de objeción, se está haciendo una perturbación desde el punto de vista constitucional. Hay que buscar los mecanismos porque siempre habrá quien esté dispuesto a realizarlo. Entiendo que engloba a todos los que intervienen en el proceso, no sólo al que lo va a materializar. El profesional de AP interviene en esa cadena y por tanto, si su conciencia no se lo permite, también habría que darles la objeción de conciencia. Hay disparidad de criterios y los tribunales tampoco lo han unificado. El Código Deontológico de la OMC no lo considera así, porque considera que no informar al paciente es una falta deontológica. El código ha ido más allá de lo que se le pedía, porque limita a gente que interviene en una cadena que se da cuando se practica un aborto. Creo que eso no está bien.

¿Considera que vivimos un momento de judicialización de la sanidad?
Creo que ha bajado. El nivel de reclamaciones no es tan alto, porque la gente entiende que acudir al juzgado le cuesta dinero, que no se puede demandar porque sí, por cualquier circunstancia que al paciente no le haya convenido. Creo que esa judicialización que se estaba copiando de los Estados Unidos se ha frenado. Sigue habiendo un número de demandas importante, pero ya no son tan descabelladas. Ahora no son tan caprichosas como antes.

El 70 por ciento de las demandas tienen su origen en el daño moral.
Los abogados que se dedican a demandar a médicos cada vez se forman más. Saben que debe darse la mala praxis. El consentimiento informado forma parte de la lex artis y por ese camino cada vez se va menos. De manera que ahora inventan un nuevo sistema como el daño desproporcionado, que ha provocado un daño moral reparable.

¿El aumento de reclamaciones contra los facultativos les lleva a ejercer una ‘medicina defensiva’?
Espero que no, por el bien de todos nosotros. Una medicina preventiva encarece el sistema, con gastos de pruebas innecesarias y nos obliga a soportar pruebas quizás estériles para el diagnostico y cruentas, donde el riesgo es mayor que el beneficio. Si me consta que los facultativos que han sufrido la denominada “pena del banquillo” por demandas agresivas e injustificadas, lo han pasado muy mal y ahora se cubren en salud mandando pruebas que antes no hubieran pedido, pero ahora sí para evitar que luego le digan que lo que ocurrió fue porque dejó de hacer alguna prueba, que desde luego no eran ni determinantes ni necesarias con la clínica que se manifestaba.

¿Los médicos están suficientemente protegidos contra agresiones?
Desde el punto de vista preventivo no hay nada que hacer. Las asesorías de los colegios de médicos dan una completa cobertura y apoyo a los facultativos agredidos. Han conseguido que se califique de delito por atentado público y no una simple falta, orden de alejamiento, indemnizaciones por los daños, etc. La administración sanitaria también está trabajando en solventar esta situación mediante: timbres antipánico, vigilantes de seguridad…

Peña se pronuncia sobre la ley de agilización procesal.

¿Qué le parece la ley de agilización procesal?
Todo lo que sea aligerar los procedimientos me parece bien. Aunque considero que esa ley de agilización la carga sobre los abogados. Acortan los plazos a los letrados y nos obliga a tener capacidad de reacción para tener que preparar una defensa enorme, cuando después ellos van a tener el mismo tiempo para dar sentencia que hasta ahora. La agilización que quiere el ciudadano no es que los abogados corramos más, sino que los magistrados vayan más deprisa. Eso no lo soluciona esta ley.

¿Elevar a 600.000 euros el recurso del Tribunal Supremo puede perjudicar al asentamiento de doctrina?
Es una buena medida, porque ha dejado una vía de escape. Antes era un límite la cuantía y ahora la olvidan un poco si creen que hay un interés casacional en la norma, porque hay dispersión. Hay varios tribunales que han dado criterios distintos. Ahora ese límite sigue existiendo, salvo que se entienda que existe ese interés, aunque la carga probatoria recae sobre nosotros. Hay que demostrarle al tribunal porque creemos que se da ese interés casacional. Al Supremo hay que ir como una instancia especial, no como una tercera instancia.

¿Cuáles serán los temas candentes en el futuro próximo del Derecho Sanitario?
Todos los referentes a la deontología médica y objeción de conciencia: el aborto, los trasplantes de órganos, la esterilización, el genoma humano, la fecundación ‘in vitro’, la prescripción por principio activo y no por marca, lo bastante para estar alerta y en permanente formación.

¿Cómo ha vivido el primer Congreso Nacional de Derecho Sanitario representando a la Asociación Andaluza?
Lo he vivido de una manera distinta. Aunque siempre hemos acudido a los congresos que organiza Ricardo de Lorenzo, ahora te sientes más arropado. No somos una ‘franquicia’ y tenemos autonomía e independencia propias, pero eso sí, sin olvidarnos de nuestros orígenes. La Asociación Española con la que siempre estaremos en deuda, no sólo por el contagioso entusiasmo con el que apoyó nuestra creación, sino porque mantendremos una estrecha colaboración, y esperamos contar con su apoyo y ayuda en los eventos y actividades que organicemos, y viceversa.
 
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