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Lunes, 07 de marzo de 2011   |  Número 5
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ÉTICA Y DEONTOLOGÍA
José Manuel de Cózar, premiado por su trabajo “Nanotecnología, salud y bioética”
“Los comités de ética no pueden imponer decisiones”
El profesor de la Universidad de La Laguna sugiere que se amplíe el debate y no se reduzca sólo a los expertos

Redacción / Ricardo Martínez Platel. Madrid
El profesor del departamento de Historia y Filosofía de la Ciencias, la Educación y el Lenguaje de la Universidad de La Laguna, José Manuel de Cózar Escalante, ha obtenido recientemente el Premio de la Junta General del Principado de Asturias y la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), por su trabajo titulado "Nanotecnología, salud y bioética". Cuando se topa con problemas éticos, sugiere que el debate se amplíe ya que nos afecta a todos, no sólo a los expertos y por tanto, “no pueden imponer decisiones”. “De la misma manera que el paciente tiene derecho al consentimiento informado, en este terreno ético se necesita la colaboración de médicos, éticos, gestores, pacientes y de la sociedad en general, porque vivimos en una sociedad plural”.

José Manuel de Cózar.

La nanotecnología es cualquier tecnología que estudia, controla y manipula la materia a escala nanométrica, es decir, a la escala de la milmillonésima parte del metro. Ya existe tecnología con la que se pueden crear nuevos materiales, procesos o dispositivos que tienen muchísimas aplicaciones prácticas. Dependiendo del campo, pueden servir para mejorar los materiales de construcción, energía, transporte o salud. La nanotecnología es un conjunto de aplicaciones muy grande.

El profesor De Cózar asegura que existe un amplio abanico de aplicación en el ámbito de la salud, ya que “se están desarrollando nanobiosensores para poder detectar en el organismo infinidad de indicadores que dirán cómo está nuestro organismo. Esto ya se hace con los análisis de sangre pero se pueden lograr mejores resultados sobre la detección temprana de las enfermedades con la nanotecnología. También hay un tratamiento aprobado por la UE contra los tumores cancerígenos del cerebro donde las nanopartículas se pueden dirigir hacia sitios muy precisos y no sólo sirven para localizar las células tumorales, sino también para destruirlas sin dañar los tejidos sanos. Esto es muy importante porque son tecnologías muy poco invasivas, muy efectivas, con muy pocos efectos secundarios, y algunos dicen que más baratas, puesto que se ataca a la enfermedad antes y de forma más efectiva. Además, se está aplicando a la creación de prótesis de alta tecnología que son muy superiores a los órganos que reemplazan”.

Sin embargo, este uso de las tecnologías puede causar dilemas, para lo cual tienen estudiado “un panorama de posibles dificultades y lo que hace la bioética es centrarse en esos posibles problemas o dilemas. A veces, da la impresión de que los que hablamos de esto somos muy catastrofistas pero si las cosas van bien, no hay de qué preocuparse. Los problemas hay que analizarlos a corto, medio y largo plazo. A corto plazo tenemos problemas con la toxicidad o los efectos secundarios que podrían tener esos tratamientos. En el momento en el que se introduzca algo en el cuerpo humano, hay que estudiar muy bien qué efectos negativos puede tener, no sólo los positivos. Los costes sanitarios cada vez están más disparados. La población vive más años y, evidentemente, exigimos los mejores tratamientos para nuestros familiares y esta alta tecnología tiene un coste. Se podrían plantear dificultades en la distribución de los recursos puesto que hay que decidir a quién se le da prioridad y qué tratamientos se le aplican. Imaginemos que hay tal presión a favor del desarrollo de la nanomedicina que se descuidan los recursos para la atención sanitaria más convencional como las campañas de vacunación e higiene en los países más pobres. Puede haber problemas de privacidad de la información médica y el paciente podría entrar en un estado permanente de ansiedad porque va a tener a su alcance dispositivos que le permitirán controlar su salud, por lo que la relación entre el médico y el paciente se alterará".

Las técnicas requieren un desarrollo responsable de la medicina mediante, entre otros factores, la evaluación ética de estas aplicaciones que se desarrollen, así como un amplio debate social y participación ciudadana en la toma de decisiones sobre la regulación, financiación y apoyo a unas trayectorias tecnológicas nanomédicas en detrimento de otras que sean percibidas como más dudosas desde el punto de vista de su valor social.

Lea el texto completo del ensayo premiado.

 

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