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Lunes, 17 de diciembre de 2012   |  Número 38
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EN PORTADA
EUGENIO LABORDA CALVO, PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE VALORACIÓN DEL DAÑO CORPORAL Y JEFE DE LOS SERVICIOS MÉDICOS DE AMA
 “Los jueces dictan las sentencias en función del nivel de información que reciben”
Defiende que los peritos solo deben opinar sobre el desarrollo del acto médico

Ricardo Martínez Platel / Imagen: Pablo Eguizábal. Madrid
El presidente de la Sociedad Española de Valoración del Daño Corporal y jefe de los Servicios Médicos de AMA, Eugenio Laborda,  considera que las leyes sanitarias deberían ser a nivel estatal para que los profesionales  tuvieran la misma seguridad jurídica, admitiendo algunas particularidades en función de cada autonomía. También recuerda que la labor del perito médico es aportar los datos precisos a los jueces, porque éstos dictan las sentencias según la información que reciben.

Laborda analiza la evolución de la valoración del daño corporal.

¿Cómo ha evolucionado la valoración del daño corporal?
La valoración del daño corporal ya tiene unos años, es anterior a 1991. Empezó con el Seguro Obligatorio de Viajeros que era con lo que nos teníamos que defender para poder hacer las valoraciones, cuando no existía más que la Ley de Contrato de Seguro. A partir de los años noventa se hizo un baremo y empezaron a recoger todas aquellas situaciones que pueden quedar después de haber sufrido algún accidente. Se aplica del baremo de accidentes de tráfico en 1991 como Orden Ministerial que sería el punto de partida para disponer de un baremo orientativo, lo que nos permitía encuadrarlas en determinados capítulos. A pesar de sus defectos es un baremo médico, no económico. A los médicos que trabajamos en compañías de seguros siempre se nos echa en cara que si subimos o bajamos las indemnizaciones y de lo que nosotros hablamos es de porcentaje de menoscabo, que luego se cambiaron por puntos. A partir de 1995  pasó a ser de obligado cumplimiento. El problema que plantea es que también se ha utilizado para la responsabilidad sanitaria y al ser un baremo de tráfico, hay muchas circunstancias que se producen en la actuación médica diaria como asistencia sanitaria que no están contempladas en el baremo. Hay que buscar un baremo para intentar cubrir no solo los daños sanitarios, sino también los daños derivados de accidentes de tráfico. La evolución del daño corporal es constante e incesante. Aunque el baremo es algo estable y fijo, pero los conceptos que aplicamos día a día se van adecuando a la evolución de la Medicina.

En el concepto de daño corporal, ¿cómo confluyen las perspectivas médica y jurídica?
Yo creo que van en paralelo. Somos un instrumento que servimos para asesorar tanto a los abogados como a los jueces, que se pueden valer de los forenses y de nuestra actividad como peritos. Los conceptos médicos son distintos a los jurídicos. El médico tiene que intentar adecuar su vocabulario y forma de trabajar a los conceptos legales de la valoración de los daños corporales, evitando tecnicismos y lenguaje que pudiera hacer que no se entendiera bien de qué estamos hablando.  

¿Cuál es el método que utilizan para valorar el daño?
El método deber ser el de toda la vida de la Medicina: la historia clínica, la exploración, ver la documentación, disponer de las pruebas que se le han hecho al paciente para opinar de forma médica. Nuestra labor es transformar el lenguaje médico en lenguaje de seguros para hacérselo comprensible a los letrados. El Código Deontológico a los peritos nos obliga a abstraernos del tratamiento médico. No se puede ser juez y parte.

Es importante conocer el estado anterior del paciente.
Es fundamental. El informe médico tiene un apartado clave que es el estudio del anexo de causalidad, que nos va a permitir establecer si las secuelas derivan de las lesiones sufridas en el accidente o si son patologías propias del paciente, que no tiene nada que ver. El estado anterior son las concausas que pueden justificar que ciertas patologías se agraven o se desarrollen, pero que no están directamente relacionadas en su totalidad.

El jefe de los Servicios Médicos de AMA es partidario de leyes de ámbito estatal.

¿Cree que es bueno para la práctica clínica que exista cada vez más leyes en el mundo sanitario o por el contrario entorpece la labor?
Yo pediría leyes sanitarias a nivel estatal. Es decir, la Ley de Autonomía del Paciente me parece perfecta, pero que todos los médicos que trabajamos en España estuviéramos bajo el mismo tipo de normas, que los consentimientos informados fuesen a nivel estatal, admitiendo pequeñas particularidades en función de cada autonomía, pero que tuvieran unos contenidos definidos mínimos. Cuantas más leyes hay, a veces no sabes a qué atenerte. Es necesario que sean más concretas y más definidas, ya que facilitarían el ejercicio de la profesión.

¿Considera que vivimos un momento de judicialización de la sanidad?
Llevamos viviendo la judicialización de la profesión. Estamos judicializados, lo que está llevando a hacer una medicina excesivamente defensiva. Para evitar reclamaciones se piden pruebas que en el ejercicio tranquilo de la profesión, no se solicitarían. Esta práctica ocasiona perjuicios tanto al paciente como a la Administración por los gastos que supone y por la saturación  de los sistemas por el exceso de pruebas suplementarias.  En definitiva, hoy el profesional vive pendiente del qué le puedan decir, tanto en la sanidad pública como en la privada.

El temor a la pena de banquillo es por tanto una realidad.
Sí, porque no hay más que ver la cantidad de procesos judiciales que se abren tanto en responsabilidad civil profesional, como en accidentes de tráfico. Todo el mundo reclama. Hay que dejar que el ejercicio de la profesión sea el adecuado y que no esté sujeto a tanta amenaza de denuncia.  La mayoría de procesos terminan por resolverse en la vía civil. Aunque no lo comparta mucho, las nuevas tasas judiciales pueden suponer un freno a las reclamaciones.

¿Cree que está puede ser una medida para que descienda el número de reclamaciones?
Creo que hay que cambiar un poco la forma de desarrollar la responsabilidad civil profesional. Ahora se habla de arbitraje y de mediación, pero no se utiliza, cuando debería comenzar a contemplarse como una alternativa real. El problema es que ahora hay opiniones muy dispares en cuanto a los peritos médicos se refiere. Con la documentación clínica, deberían opinar de una manera más o menos similar. La labor del perito médico es informar bien a sus señorías para que pueda poner una buena sentencia, porque ellos las dictan en función del nivel de información que reciben. Nosotros estamos para opinar sobre el desarrollo de un acto médico, si se atiene a la lex artis, o es una complicación habitual o poco frecuente. No debemos juzgar si es un delito, porque no estamos cualificados. Nos debemos a la ética médica.  Si esto se cumpliera bajaría mucho el nivel de judicialización.

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