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Lunes, 05 de marzo de 2012   |  Número 28
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SENTENCIAS COMENTADAS
Sentencia del Tribunal Supremo, de 30 de Enero de 2012
No es posible informar al paciente de lo desconocido a la ciencia médica

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo ha desestimado el Recurso de Casación formulado por un paciente contra la Sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que desestimó igualmente la reclamación de indemnización por responsabilidad patrimonial que había presentado por lo que consideró un deficiente funcionamiento del servicio sanitario en relación con la administración de la vacuna VHB y los daños y perjuicios sufridos.

El paciente recibió la primera dosis de la vacuna de la hepatitis B en el mes de Abril de 2005 y a principios del mes de Mayo ingresó en UCI, siendo dado de alta con el diagnóstico de miopericarditis. A finales del mes Mayo de 2005 se le administró la segunda dosis de la vacuna, ingresando a principios de Junio en la Unidad Coronaria de un centro hospitalario por dolor torácico con el diagnóstico de miopericarditis, siendo dado de alta dos días más tarde por mejoría clínica. Tres días después acudió al Servicio de Urgencias por presentar pinchazos en el corazón, siendo el diagnóstico dispepsia digestiva, por lo que el paciente refería posibles reacciones adversas medicamentosas en relación con la administración de la vacuna de la hepatitis B, contrastes yodados y acovil.

La reclamación formulada por el paciente se fundamentó en la concurrencia de todos los requisitos que conducen a la existencia de responsabilidad patrimonial del Servicio Sanitario Público por las reacciones adversas y negativas que había sufrido, y de las que no fue informado al administrarle la vacuna VHB y la prueba de contraste yodado.

De la prueba practicada la sentencia concluye falta de relación causal entre el daño alegado (miopericarditis y reacciones adversas) y la asistencia sanitaria prestada, por no existir prueba cierta de la relación que pudo haber entre la administración de la vacuna y las patologías posteriores ni tampoco en la reacción por la práctica de la prueba de contraste. Asimismo considera que no concurre infracción de la "lex artis ad hoc" por déficit de consentimiento ya que difícilmente podía informarse de una reacción adversa "impredecible" y del que sólo había un caso en la literatura médica.

Por lo anterior el Recurso interpuesto por el demandante ha sido desestimado considerando el Tribunal que en el presente caso nos encontramos ante riesgos extraordinarios, que no formaban parte de la previsibilidad fundamentada en la literatura médica y que, incluso, atendiendo a la prueba pericial, se basaban en las características propias y específicas del individuo, que previamente podían no haberse manifestado como relevantes o atinentes a una valoración médica. Así considera evidente que el deber de información no puede entenderse genérico y carente de previsibilidad real o hipotética según el paciente, ya que, nos encontraríamos ante un información excesiva y desproporcionada con las finalidades curativas o preventivas de la ciencia médica. En cuanto a la información respecto a la prueba de contraste que también objetó la parte recurrente, la sentencia va más allá que en el caso de la administración de la vacuna ya que al no haber en la ciencia médica soporte alguno relativo a reacciones adversas no es posible poder informar respecto de lo desconocido a la ciencia médica.
 

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