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Lunes, 19 de diciembre de 2011   |  Número 23
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ACTUALIDAD
REFLEXIONES SOBRE UNA SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA EUROPEO
Reclaman equiparar la legislación para investigación biomédica y la de patentes
España, Suecia y el Reino Unido son los países europeos con una legislación más permisiva en materia de investigación con células madre

Redacción.
Una reciente sentencia del Tribunal de Justicia Europeo puede estar comprometiendo el futuro de muchas investigaciones biomédicas españolas, después de que este tribunal haya cuestionado los procedimientos de obtención de células madre embrionarias y a su utilización con fines terapéuticos. España cuenta, hasta ahora, con una de las legislaciones más permisivas en investigación biomédica, al tiempo que sigue doctrina europeos en materia de patentes, mucho más restrictiva. “La situación actual se resumiría diciendo que las leyes permiten que seamos punteros en investigación biomédica pero no se pueden proteger todas las innovaciones obtenidas con ésta. El objetivo debería ser que las leyes avanzaran a la par para evitar que la investigación acabe abandonando este campo de desarrollo”, ha señalado la bioquímica Lídia Casas, ponente del Foro IP&IT de Propiedad intelectual y sociedad de la información de la Facultad de Derecho de ESADE (URL).

Lidia Casas.

El marco legal español permite que, siempre con la autorización expresa del donante, se puedan derivar líneas de células madre (un tipo de células con un potencial enorme gracias a la capacidad de dividirse sin perder sus propiedades y derivar en otros tantos tipos de células diferenciadas) procedentes de embriones fecundados in vitro y también realizar algunas técnicas específicas con las células madre. Este marco normativo ha colocado España como unos de los países europeos punteros en investigaciones biomédicas en el campo de la medicina regenerativa y de reparación de tejidos o de las terapias génicas.

Los investigadores en la materia defienden que, mediante este tipo de terapias, que son sólo algunas de las posibles aplicaciones de las células madre para favorecer que el propio cuerpo se regenere o pueda sanar una enfermedad causada por la deficiencia o el mal funcionamiento de un gen.

Si la legislación en materia de investigación biomédica permite el avance de este campo científico, la legislación y la jurisprudencia en materia de patentes establece que ni el cuerpo humano, ni ninguno de sus elementos, ni los procedimientos de clonación de seres humanos, ni el uso de embriones humanos con fines industriales o comerciales son patentables, mientras que sí son patentables elementos aislados del cuerpo humano u obtenidos mediante un procedimiento técnico, las células madre de embriones no humanos y las células madre humanas de origen no embrionario.

“En la mayoría de interpretaciones, la definición que se da a lo que es un embrión humano es uno de los aspectos que genera más controversia, pues para su definición se entran en aspectos éticos, morales y muy controvertidos en los que ningún tribunal ha querido entrar” ha explicado la bioquímica Lídia Casas.
Ante esta situación, un tribunal alemán solicitó en 2010 una definición interpretativa al Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre qué se debe entender como “embrión humano” y “usos para aplicaciones comerciales e industriales”, términos empleados en la Directiva europea 98/44/EC sobre invenciones en biotecnología. En particular sobre este artículo se pedía al Tribunal que definiera qué estadios del desarrollo se hallan comprendidos en el concepto "embrión humano" y si entra el estadio de blastocisto, estructura embrionaria presente en las etapas tempranas del desarrollo en la que se hallan células madre embrionarias pluripotentes y que, por tanto, pueden derivar en cualquier célula del cuerpo, pero no a un organismo completo.

Este tribunal, hace un mes estableció que, como embrión humano, debe entenderse todo óvulo humano a partir de la fecundación y también las estructuras aptas para iniciar el desarrollo de un ser humano aunque no sean fecundadas (expresión con la que se hace referencia a óvulos no fecundados en el que se ha implantado el núcleo de una célula humana madura y a óvulos no fecundados estimulados para dividirse y desarrollarse mediante partenogénesis).

El aspecto más controvertido de este texto es que el tribunal europeo dejó en manos de los jueces nacionales la determinación de si, en función del avance científico, entran dentro de esta definición las células madre obtenidas del blastocisto (estadio en el que se encuentran los preembriones o embriones no implantados en programas de fecundación in vitro). “La cuestión fundamental no se ha respondido puesto que es el blastocisto de donde se obtienen actualmente células madre embrionarias pluripotentes” dice Lídia Casas. Finalmente, el tribunal confirmó que el concepto "uso de embriones humanos para fines industriales y comerciales" incluye todo uso que no vaya destinado a la terapia o al diagnóstico del propio embrión, por lo que el uso de embriones humanos para investigación científica queda excluido de patentabilidad.

 

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