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Martes, 22 de febrero de 2011   |  Número 4
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JULIO SÁNCHEZ FIERRO, MIEMBRO DE LA JUNTA DIRECTIVA DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE DERECHO SANITARIO
“Cada año que transcurre sin resolverse el problema de un modelo de financiación suficiente, significa que vamos mal”
Sánchez Fierro asegura que el sistema debe tener en cuenta que si en el año 2001 había seis millones de personas menos que en la actualidad, los recursos disponibles no pueden ser establecidos con los criterios de entonces

Ricardo Martínez Platel / Imagen: Pablo Eguizábal. Madrid
Letrado en ejercicio, con más de 30 años de experiencia en el ámbito del Derecho Sanitario e impulsor de algunas leyes de gran trascendencia, Julio Sánchez Fierro considera que algunos problemas jurídicos se solventarían si se pensara más en el paciente.

Sánchez Fierro analiza el proceso de transferencias de competencias a las CCAA.

¿Cómo se empezó a relacionar con el Derecho Sanitario?
Desde 1978, durante un periodo de 15 años fui miembro del comité ejecutivo del Instituto Nacional de la Salud. Desde que se creó estuve en dicho comité y fue una experiencia muy gratificante. En aquella etapa, no sólo tuve conocimiento de la pluralidad y variedad de aspectos que engloba el Derecho Sanitario, sino que también tuve la suerte de participar en lo que fue la puesta en funcionamiento de una estructura institucional nueva. Esos años nos remontan a algo que se ha querido poner en valor, como son los “pactos de la Moncloa”, donde se creó formalmente el Instituto Nacional de la Salud, pero había que hacerlo operativo. Hasta el año 2001 fue un referente. No fue sólo gestión, fue un compromiso con la sanidad y de mejora constante. Posteriormente en la etapa en la que estuve en el Ministerio de Trabajo, me centré en el área de seguridad y salud en el trabajo, fue uno de los puntos fuertes de mi actividad. Y fui presidente de la Asociación Española de Mutuas de Accidentes de Trabajo, y de las mutuas la actividad asistencial sanitaria especializada. Tanto en el mundo institucional, como en el mundo de la colaboración privada, he tenido la oportunidad de tener una actividad no sólo de gestión, sino también de ideación.

¿Cúal es el proceso de elaboración de una ley?
En el periodo que estuve como subsecretario de Sanidad fue una tarea importante, porque se hicieron leyes muy relevante como lo fue la Ley de Seguridad Alimentaria o como la consolidación de las plazas que tenían los médicos, cerca de 35.000 eran interinos y había que establecer procedimientos legales y adecuados para poder consolidar sus puestos de trabajo de manera permanente que se habían ganado en el tiempo. La idea puede estar subyaciendo cuando un gobierno inicia su andadura. Prepara un programa, lo presenta al Congreso de los Diputados y allí hay un área sanitaria, que tiene unas prioridades. Algunas son de gestión y otras de ordenación jurídica y de establecimiento de un marco normativo nuevo. Se prepara un borrador, del cual sale un anteproyecto, que se envía a varios órganos consultivos (fundamentalmente al Consejo de Estado), se aprueba por el consejo de ministros y a partir de ahí, entra en el Congreso, se discute su admisión a trámite, después en la comisión de sanidad, se aprueba y pasa al Senado. Si hay cambios vuelve al Congreso, que puede aceptar o no los cambios propuestos, se firma, lo ratifican y se publica.

¿Qué recuerda del momento en el que se transfirieron las competencias sanitarias a las Comunidades Autónomas?
Fue un desafío muy importante, porque la Ley General de Sanidad, que es donde se prevé que haya un Sistema Nacional de Salud, integrado por los servicios de salud de las distintas CCAA era de 1986 y estábamos en 2001, por lo que tenía una complejidad bastante grande en cuanto a recursos económicos y técnicos y problemas de coordinación. Hacer que la administración sanitaria sea la más cercana al ciudadano era muy positivo, pero cuando hay desplazamientos hay que crear mecanismos de solidaridad interterritorial. El Fondo de Cohesión del Sistema Nacional de Salud tiene ese sentido, para evitar que cada uno opere ignorando lo que sucede más allá de sus límites autonómicos, sino como un proyecto común. El desafío era que cuando desapareciese el Insalud y se pasara de 7 a 17 CCAA, ya no había ese referente nacional y había que preservar los vínculos y reforzar mecanismos para que esa cohesión no se perdiera. Uno de los grandes temas que ha vivido la Sanidad española desde entonces es el de tener un modelo de financiación suficiente, solidario y que tenga en cuenta que si en el año 2001 había seis millones de personas menos que en la actualidad, los recursos disponibles no pueden ser establecidos con los criterios de entonces. Cada año que transcurre sin resolverse este problema de un modelo de financiación suficiente y coherente con la problemática del incremento de la población, vamos mal. Los problemas jurídicos derivados de este proceso se zanjarían con la igualdad de trato en todo el territorio nacional. Hay que recuperar mecanismos y valores que garanticen el mismo trato sanitario en todas las comunidades. Esto es una exigencia ética y también jurídica.

El letrado explica las repercusiones de la ley de ordenación de profesiones sanitarias.

¿Cómo valora la ley de ordenación de las profesiones sanitarias?
Hubo un esfuerzo importante en 2003. Una de las grandes aportaciones que se han hecho para establecer un marco jurídico definido en el que el desarrollo profesional, la motivación, la formación y participación en el ámbito de la investigación se haga de una manera correcta y armónica. Cada profesión sanitaria tiene su propio perfil y competencias, lo importante es evitar la invasión de áreas competenciales, pero que ese respeto lleve a una falta de comunicación para evitar que se ignoren otras profesiones. Debe ser un proceso continuo en el que el referente único sea el paciente, que tiene mucho que ver con la Ley de autonomía del paciente de 2002, donde se pasa de una filosofía de paciente pasivo al paciente que colabora en el proceso de recuperación de su salud. Tiene derecho a decidir que riesgos se asumen, siendo dotado de una información adecuada.

¿Qué momento de su carrera señalaría como más significativo?
He tenido la suerte de participar en la negociación y firma de acuerdos muy importantes para España. Tuve la suerte de participar en el acuerdo básico interconfederal entre los sindicatos y los empresarios que dio lugar al Estatuto de los trabajadores. Así como la etapa en el Ministerio de Sanidad, porque pasar de colaborador a impulsor de los procesos es muy gratificante.

¿Qué le parece todo lo que se está publicando sobre la futura ley de muerte digna?
El problema es que esa ley no existe. No hay un proyecto que pueda ser valorado o enjuiciado. Opinar de algo inconsistente es algo arriesgado. Es absurdo opinar sin fundamento. Lo que hay son publicaciones de lo que uno cree que debería abordar y otro rebate a partir de otra óptica. Falta el denominador común, un proyecto sobre el cual sentar opinión.

Sánchez Fierro destaca el papel de la Asociación Española de Derecho Sanitario.

¿Cómo empezó participar en la Asociación Española de Derecho Sanitario?
Es otra de las cosas que recuerdo con cariño. El entonces presidente de la Organización Médica Colegial, Guillermo Sierra, pensó que un buen sitio donde poder volcar mi trayectoria jurídica, era la asociación. Siempre le estaré agradecido por sugerirme esta posibilidad y también a Ricardo de Lorenzo, por la suerte de poder formar parte de la directiva ya que es un lugar idóneo para contrastar los problemas que surgen de la práctica jurídica y las carencias que pueda haber, en este momento, en el Derecho. Además, los congresos nos permiten tomar el pulso a la Sanidad, desde la perspectiva de los profesionales sanitarios como la de los juristas de reconocido prestigio.

¿Qué es lo que más destacaría de la función que representa la asociación?
Es un foro de la máxima importancia para ser conscientes de los temas que requieren soluciones jurídicas seguras, así como para conocer experiencias que pueden existir y traer a colación ejemplos de derecho sanitario internacionales que nos ayudan a contrastar cual pueden ser las mejores prácticas y las soluciones más convenientes. Como foro de prestigio hace un servicio fundamental. En los programas se reflejan todos los temas importantes a tener en cuenta. No es un foro endogámico, es abierto. Además, prestamos especial atención, porque nos unen unos vínculos muy estrechos, a las asociaciones de América.
 
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