Política de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para recopilar información que ayuda a optimizar su visita. Las cookies no se utilizan para recoger información de carácter personal. Usted puede permitir su uso o rechazarlo, también puede cambiar su configuración siempre que lo desee. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies.

Lunes, 16 de abril de 2012   |  Número 31
Acceda a nuestra hemeroteca
EN PORTADA
ANTONIO DEL MORAL, MAGISTRADO DEL TRIBUNAL SUPREMO
“Soy partidario de analizar la objeción de conciencia caso por caso”
El nuevo magistrado no se muestra partidario de una normativa específica

Ricardo Martínez Platel / Imagen: Diego S. Villasante
El hasta ahora fiscal del Tribunal Supremo, Antonio del Moral, ha tomado posesión de su nuevo cargo como magistrado de la Sala Segunda de este órgano. Del Moral fue designado por trece votos en el Pleno que celebró el pasado 13 de febrero el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), cuyos vocales pudieron reunir el consenso necesario para cubrir una plaza que se encontraba vacante desde que hace más de tres años en la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, tras la jubilación Enrique Bacigalupo.

El magistrado considera que hay que valorar los actos concretos.

Recientemente, tanto el TSJ de Andalucía como el TSJ de Castilla-La Mancha han suspendido cautelarmente la resolución que no aceptaba la objeción a informar sobre el aborto en AP, sin embargo hemos conocido que un juzgado de Málaga lo desestimaba. ¿Cómo se explica?
Es normal que en este asunto haya sentencias contradictorias. Si hay un tema en el que el matiz es muy importante es en materia de objeción de conciencia. Cada persona tiene su propia conciencia. La Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo no es afortunada al regular la objeción de conciencia, porque introduce el adverbio “directamente” implicados en la acción, que pretende decidir cuando algo afecta. Para eso ya está la conciencia de cada uno. Hay que valorar los actos concretos y ver si las conductas son sustituibles.

¿Qué le parece que muchos defiendan que no cabe la objeción de conciencia cuando no se interviene directamente en el acto médico y objetan a informar sobre prácticas como el aborto?
No se trata tanto de priorizar como de compatibilizar. Creo que hay que ver la objeción sin dramatismo. No hay que imponer, sino ver si hay soluciones que permiten salvaguardar ambos intereses. En la medida que sean compatibles y conciliables y en este caso lo son, porque hay personas no objetoras y es una función sustituible, no se trata de priorizar, sino de armonizar. Sería distinto si nos encontráramos un sistema en el que el 100 por cien de los médicos objetan al aborto. Se puede evitar un conflicto artificial cuando hay salidas intermedias que respetan el interés de todos.

¿El derecho a la objeción de conciencia puede llevar a la desobediencia civil?
Me interesaría matizar que son dos cosas distintas, aunque tengan algún tipo de colisión. Tienen un tratamiento jurídico diferente. El objetor de conciencia, en sentido estricto, es una persona que no es beligerante ni militante. Lo que pretende es cumplir las leyes, pero que le respeten su derecho. No quiere provocar conflictos, sino que le dejen vivir de acuerdo a sus convicciones. En la desobediencia sí existe ese componente militante en el que se quiere cambiar la ley. Incluso les interesa que les sanciones, como en el fenómeno de la insumisión. Conceptualmente hay que distinguir entre la objeción de conciencia y desobediencia civil.

Recientemente pronunció una ponencia titulada "Conciencia frente a Ley: Objeción de conciencia en las profesiones sanitarias," ¿qué mensaje ha pretendido transmitir?
La objeción de conciencia es un fenómeno positivo. No es un problema que le sale al Derecho, sino que es algo valioso en la sociedad, porque el pluralismo es un valor del ordenamiento jurídico. Por tanto, no es algo antipático o exótico. Es parte de los derechos fundamentales de una sociedad democrática, que respeta a las minorías. Aunque obviamente, debe tener sus límites.
 

Antonio del Moral asegura que hay pocas regulaciones específicas sobre objeción de conciencia.

¿Cómo cree que debe articularse el derecho a la objeción de conciencia?
La objeción de conciencia debe analizarse caso por caso. Es algo más de principios y de arbitrio judicial, tal y como se está resolviendo en países anglosajones. Hay pocas regulaciones específicas sobre objeción de conciencia. La aplicación práctica descansa en los tribunales. Una ley que pretenda regularla con detalle no es operativa. Acabaría siendo restrictiva. Los que abdican de sus convicciones por una multa, no son auténticos objetores. El razonable margen de arbitrio judicial es sano e irrenunciable.

¿Por qué cree que muchos expertos demandan una regulación sobre la objeción?
Es verdad que algunos apuntan que en algunas materias, en las que es especialmente frecuente el fenómeno, exista cierta regulación. Las conciencias tienen muchos valores compartidos, pero hay valores que son más minoritarios y más pintorescos. Si lo intentamos de encuadrar en una ley, corremos el peligro dejar fuera a personas cuya conciencia también hay que respetar. Acepto que el tema es valorable, interpretable y debatible, aunque estoy firmemente convencido de que aunque hubiese una ley de objeción, quedaría siempre a salvo el principio constitucional y el hecho de que no haya una legislación concreta no supone que no se pueda admitir.

Ha sido nombrado magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, ¿le cambia mucho la vida a uno?
Sí. Aunque desde hace once años trabajo como fiscal, y son los mismos asuntos y debo aplicar imparcialidad y neutralidad, da vértigo saber que lo que uno decida colegiadamente es ya la decisión que se impone. Mentalmente supone una responsabilidad.

En el ámbito sanitario hay muchas demandas, muy pocas condenas sobre todo en lo Penal, ¿cree que existe una judicialización de la sanidad?
Existe cierta judicialización de la sanidad, aunque no es una cosa singular. En España se hace con todo. Se acude con demasiada ligereza a los tribunales. No creo que en el ámbito sanitario haya un acento especial.

¿Cuándo empezó a tener relación con el Derecho Sanitario?
Me atrajo desde que empecé a trabajar como fiscal, porque siempre me interesó la bioética y los temas metajurídicos. En el Derecho Sanitario confluyen todas esas perspectivas.

¿Hay algún caso que recuerde especialmente?
Los problemas que se planteaban en juzgado de guardia de las intervenciones a testigos de Jehová. Eran conflictos que invitaban a la reflexión.

 

| La información que figura en esta edición digital está dirigida exclusivamente al profesional destinado a prescribir o dispensar medicamentos por lo que se requiere una formación especializada para su correcta interpretación |

© 2004 - 2021 Sanitaria 2000, S.L. - Todos los derechos reservados.
agencia interactiva iberpixel.com