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Lunes, 21 de marzo de 2011   |  Número 6
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EN PORTADA
ENTREVISTA A IGNASI PIDEVALL, ASESOR JURÍDICO DEL COLEGIO DE MÉDICOS DE BARCELONA
“Tengo una manera de pensar poco intervencionista, me conformo con que se cumplan las leyes ya existentes”
El letrado se pregunta si, en determinados ámbitos, son necesarias nuevas normas que regulen el Derecho Sanitario

Ricardo Martínez Platel. Madrid
Ignasi Pidevall I Borrell es jefe del departamento de Asesoría Jurídica y Divulgación Legislativa del Colegio de Médicos de Barcelona y vocal de la Junta Directiva de la Asociación Española de Derecho Sanitario.

Pidevall destaca la solidez que la Asociación Española de Derecho Sanitario ha dado a muchos temas.

¿Cómo comenzó a adentrarse en el mundo del Derecho Sanitario?
A través de un despacho que asesoraba al Colegio de Médicos de Barcelona. Hasta entonces yo había trabajado en mi época de estudiante en un bufete de abogados y allí comenzó mi interés con las actividades relacionadas con el Derecho Público. Cuando recalé en un despacho que se dedicaba a este ámbito, conocí a compañeros que estaban trabajando para el Colegio de Médicos y así empecé a relacionarme con el terreno del Derecho Sanitario.

¿Cómo se vinculó a la Asociación Española de Derecho Sanitario?
Fue por una llamada de Ricardo de Lorenzo y debido al empuje que en aquellos años tenía el Derecho Sanitario, como incipiente rama separada de la actividad profesional. Y a raíz también de que hubo una unión de la Asociación de Juristas para la Salud, que junto con la Asociación Española de Derecho Sanitario fueron las dos instituciones que promovieron, impulsaron y dieron cuerpo a esta parte del Derecho.

¿Qué papel desempeña actualmente en la Asociación Española de Derecho Sanitario?
Desde hace años soy vocal de la Junta Directiva. Ayudo a su presidente y al comité organizador a preparar el congreso anual.

¿Cómo valora la actividad que ha desarrollado la Asociación desde sus inicios?
La valoro muy positivamente porque aunque todos tenemos nuestra actividad profesional privada y por tanto, la actividad de la asociación es un añadido a nuestra actividad diaria, veo muy positivo el sello, seriedad y solidez que ha dado a muchos temas relacionados con la sanidad y la salud.

En el número anterior de Publicación de Derecho Sanitario, nos comentaba Juan Méjica que en los años 80 y 90 el Derecho Sanitario vivió su periodo de explosión y que actualmente está en una etapa más reflexiva y de mayor asentamiento.
Tenemos que empezar por considerar qué es el Derecho Sanitario. Es una amalgama de normas que acaban confluyendo en el derecho a la protección a la salud de las personas y que hace referencia a las profesiones sanitarias. Es muy difícil determinar qué es exactamente el Derecho Sanitario porque puesto a pensar en la promulgación de normas de carácter sanitario tal vez haya más en el siglo XXI, que en los años 80 y 90. Sí es cierto que en esa época destacaron leyes tan importantes Ley General de la Salud, que apuntaba uno de los vértices del Derecho Sanitario, que es todo aquello relacionado con el derecho de los pacientes o usuarios.

¿Desde los comienzos ha cambiado mucho la relación médico-paciente?
La relación médico-paciente se basa en la confianza y desde esta perspectiva creo que no va cambiar, aunque pueda variar la organización sanitaria o diversos niveles de información. Pero la confianza crece. En el caso de que se produjera un cambio, debería ser en positivo. Ya que si se informa al paciente adecuadamente, pero tampoco de forma excesiva va a provocar que el nivel de confianza se mantenga.
 

El asesor jurídico del Colegio de Médicos de Barcelona es partidario de que los comités de ética, dependiendo de dónde se sitúen.

¿Por dónde cree que pasa el futuro del Derecho Sanitario? ¿Cuáles serán los temas más candentes en los próximos años?
Es difícil decirlo. Yo tengo una manera de pensar muy poco intervencionista desde el punto de vista legislativo. Un cosa es lo que a mí me gustaría que sucediera y otra lo que puede pasar. Ahora se está hablando del anteproyecto de ley de muerte digna, ¿es una norma imprescindible?, ¿es necesaria?, ¿no se trata de regular de alguna manera una prestación más del ciudadano relacionado con los cuidados paliativos? Cuando hablamos de un presunto derecho a la muerte digna, que es un derecho hoy por hoy indiscutido, por otra parte supralegislado en todas las comunidades autónomas, estamos hablando de todo lo relacionado con el testamento vital. Por tanto, yo no soy partidario de una gran regulación, sino de que se cumplan adecuadamente las leyes que ya tenemos.

¿Qué opina del aumento del número de comités de ética?
Los comités de ética están bien, dependiendo de donde estén situados. Los de cada hospital, además de estar reglamentariamente previstos son necesarios para discutir aquellos casos complejos que se puedan dar, y crean un clima de de discusión ética que resulta imprescindible para una buena praxis profesional. Ahora bien, los que se sitúan en otros ámbitos, salvo los de los colegios profesionales o alguno de carácter local, pues no veo cuál es su papel. De todas maneras, siempre que abran debates de discusión entre personas preparadas, no están mal.

Muchas veces se les critica que no tengan mayor peso específico y que se conviertan en figuras decorativas.
Depende de dónde. En el ámbito hospitalario, los comités de ética asistencial cuentan con los resortes necesarios para poder hacer que su opinión sea tenida en cuenta. Por otro lado, cada una de las comisiones de deontología de los colegios tiene que determinar a través de sus reflexiones la importancia de su opinión. Todo aquello que esté bien escrito y prudentemente divulgado tiene que ser motivo de éxito y de alabanza.

Últimamente en este terreno existe “intrusismo” por parte de personas procedentes de la sociología, la psicología y quizás deberían estar más vinculados al Derecho.
Al Derecho y a los médicos. La ética en todo lo que tiene que ver con la moral tiene muchas vertientes, pero aquella que hace referencia a la actividad profesional es propia de los comités de deontología de los colegios profesionales, que son lo que tienen que velar por la aplicación de los códigos. El peso de los demás puede ser más relativo.

El número de demandas relacionadas con la falta de información ha crecido notablemente respecto a las reclamaciones por mala praxis. ¿A qué se debe?
En efecto. Esto es lo que dicen los números. Y desde los colegios profesionales se ha hecho hincapié en la necesidad de una buena relación entre el médico y el paciente, que es lo que hace construir la relación de confianza que antes citábamos, que en muchas ocasiones mitigan o anulan el riesgo de demandas judiciales. Y conviene recordar el dicho “a veces, cuando te demandan tienes que resolver en tres años, lo que no has resuelto en tres minutos”.

¿El aumento de demandas contra el colectivo médico ha propiciado que se lleve a cabo una “medicina defensiva”?
En mi opinión no, por regla general. Hay excepciones. No creo que la “medicina defensiva” se haya apoderado de la praxis de los médicos por estas demandas. El incremento de demandas es muy vegetativo o incluso ha decrecido.

Si nos ceñimos a las cifras, no es justificable si tenemos en cuenta el número de denuncias y la cantidad de actos asistenciales que se realizan.
Sin duda. La proporción del número de demandas es ínfimo. Pero a pesar de ello, hay cientos de demandas que generan inquietud en los profesionales sanitarios.

También ha aumentado la violencia contra los médicos, ¿cree que están suficientemente protegidos?
La protección de los médicos tiene difícil solución, más allá de los medios que actualmente se emplean. Pocos mecanismos más se pueden utilizar relacionados con su seguridad física, porque no se pueden poner cámaras o seguridad en una consulta. Hay que fomentar una buena conducta por parte de los ciudadanos y que conozcan las dificultades que muchas veces tienen los médicos para poder desarrollar adecuadamente su trabajo.
 

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