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Lunes, 07 de marzo de 2011   |  Número 5
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TRIBUNALES
El médico desconocía las limitaciones de la clínica
Un cirujano pagará 130.000 euros a un paciente operado de pieloplastia sin consentimiento informado
Se considera una "vulneración de la 'lex artis' y constituye un acto clínico más"

Redacción. Madrid
El Juzgado de Primera Instancia número 42 de Madrid ha condenado al un cirujano de una clínica privada a indemnizar con 130.000 euros a un paciente al que operó de pieloplastia (cirugía plástica de la pelvis renal) sin un consentimiento informado, lo que ya de por sí se considera una "vulneración de la 'lex artis' y constituye un acto clínico más".

Así se desprende de la sentencia en la que se establece que ha existido una falta de consentimiento informado y una falta de medios por parte del médico que desconocía las limitaciones de la clínica privada.

La indemnización para el paciente operado, según reza la sentencia, es por los "perjuicios ocasionados de índole estética, funcional y anatómico y psíquica" sin que se puedan incluir "daños morales", pues se entiende que éstos están incluidos en los anteriores conceptos.

El paciente fue sometido en una clínica de Madrid el día 16 de junio de 2007 a una pieloplastia por presentar una estenosis pieloureteral derecha congénita por situación fibrosa de las fibras musculares lisas, que se hizo sintomática tras un periodo de intenso ejercicio físico prolongado.

Sin embargo, no se realizó, ni verbal ni por escrito, suficiente consentimiento informado de las sucesivas intervenciones que le fueron realizadas. La sentencia indica que "no consta en su historia clínica que existiera un consentimiento verbal ni que el paciente firmara un consentimiento informado específico y personalizado de la primera intervención que se practicó ni de las demás, especialmente de la ureteroscopia y ureterotomía”.

La cirugía no fue correcta, perforándose el uréter a nivel de los vasos iliacos durante la implantación del catéter doble. El paciente sufrió una anemia injustificable para una correcta realización de la técnica. Además, según detalla el fallo, no se evidenció con certeza, durante el acto quirúrgico, la posición correcta en vejiga del catéter.

Finalmente se dejó al paciente sin catéter, con hidronefrosis progresiva y fístula ureteroperitoneal, que el doctor no fue capaz de solucionar, evacuando, eso sí, al paciente a un servicio público donde sí le aplicaron las técnicas diagnosticas y terapéuticas apropiadas.


 

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