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Martes, 26 de julio de 2011   |  Número 15
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EN PORTADA
ALFONSO VILLA, presidente del Consejo General de Dentistas de España
“Un protésico que trabaja en la boca es un intruso”
Se muestra crítico con el fallo de un juez de lo Mercantil de Sevilla que no considera competencia desleal el hecho de que los protésicos dentales de Andalucía utilicen términos como “consulta”

Ricardo Martínez Platel / Imagen: Pablo Eguizábal
Alfonso Villa Vigil es presidente del Consejo General de Dentistas de España desde 1995. Villa es doctor en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo, y médico especialista en Estomatología.

Alfonso Villa explica que los dentistas están ante una obligación de medios.

Como miembro de la Comisión Científica de la Asociación Española de Derecho Sanitario, ¿qué valoración hace del bagaje de la asociación a lo largo de estos años?
Extraordinario, porque se ha convertido en el único referente entre el mundo sanitario y en el del Derecho, que es una coexistencia difícil, porque los médicos en general, tienen una mentalidad muy poco acoplada al derecho y viceversa. El licenciado en Derecho va por otros derroteros distintos a la Medicina. De tal manera que hay muchos aspectos que a los médicos nos resultan chocantes y hay que meterse de lleno en los temas jurídicos para descubrir que tienen su lógica. Por eso la Asociación realiza una labor encomiable porque conjunta dos maneras de pensar y de actuar, en beneficio de las profesiones y de los pacientes.

¿Qué aportan los congresos anuales que realizan?
Tocan todos los temas de actualidad del último periodo, revisados en profundidad, con un plantel de conferenciantes del máximo nivel, con personas que están metidas de lleno en la “pomada” del problema. En la actualidad el papel que realiza la asociación, a través de sus congresos en absolutamente insustituible.

¿Los dentistas encuentran más complicaciones o diferentes respecto a los demás profesionales sanitaros?
No especialmente. Los dentistas tenemos algún que otro problema singular, pero por lo general, son muy parecidos a la Medicina. La mayor parte de los dentistas somos médicos y los recientes, odontólogos, con el mismo catálogo de derechos y deberes que otro facultativo médico. Por lo tanto, lo que lo diferencia es que nuestra problemática no ocurre en el hospital, el entorno laboral suele ser asistencial privado y no público, pero los grandes problemas son los mismos.

¿No hay variación en cuanto a obligación de medios u obligación de resultados?
Aquí estamos con esa viaja doctrina, anterior a 2005, que había situado a la Odontología en una de los supuestos de obligación de resultados, en uno de los supuestos de responsabilidad objetiva, junto a las vasectomías o la cirugía estética. Creo que se hizo un trabajo importante, porque hemos aportado, incluso con una monografía, una revisión y una actualización de cómo no se puede prever tampoco en la Odontología los resultados y por lo tanto no es un contrato de obra. Aunque en ocasiones los tratamientos tengan un componente de estética importante, pueden aparecer reacciones idiosincrásicas propias de cada paciente. Con lo cual, estamos ante una obligación de medios. El límite entre los tratamientos que tienen naturaleza estética y los que son curativos son confusos. Entiendo que es un contrato de obra el hecho de conseguir un determinado color en un diente de cerámica, pero no todos los tratamientos exigen resultados. La Odontología tampoco es una ciencia exacta.

Ante el aumento de demandas, ¿aparece la medicina defensiva?
Es probable que si empezaran a producirse algunas condenas como las que ocurrían hace tiempo, podríamos vernos abocados a una medicina defensiva. En el ámbito de la Odontología yo entiendo que no. Tenemos un programa que simplifica las tareas de consentimiento informado que lo usa el que quiere porque es gratuito.

En ocasiones se comenta que los documentos de consentimiento son demasiado generalistas, pero los dentistas aseguran que es imposible realizarlo reflejando todos los inconvenientes.
Si utilizamos formularios, tendrían que ser prácticamente indeterminados. Por eso la mayoría tiene unas líneas en blanco para reseñar las singularidades del paciente que precise un tratamiento especial. Nosotros hemos hecho un documento con una serie de campos, que el mero hecho de contestarlos, modifica el consentimiento. Es verdad que los tribunales alegan que los formularios son demasiado generales, pero otros también señalan que son demasiado exhaustivos. Si damos un formulario demasiado largo, por muy claro que sea, el paciente requiere un tiempo para asimilarlo. Si el paciente no tiene este tiempo, se obtiene un consentimiento viciado. Hay que garantizar que lo asimile y seleccionar lo que se le dice, para que, sin necesidad de alarmarle y confundirle, sepa que su decisión es responsable.

El presidente del Colegio General de Dentistas critica el intrusismo de algunos protésicos.

Recientemente un juez de lo Mercantil de Sevilla ha dictado una sentencia en la que no considera competencia desleal el hecho de que los protésicos dentales de Andalucía utilicen términos como “consulta”.
Yo soy tremendamente respetuoso con los jueces, pero esta sentencia no puedo respetarla. Está recurrida, porque de entrada se planteaban cuatro cuestiones y no se tratan todas. Además, se comete un error garrafal que consiste en considerar o confundir lo que es una profesión clínica con lo que es una profesión sanitaria. Nadie duda que el protésico sea un profesional sanitario, lo que desde luego negamos es que sea un profesional clínico. Ni está facultado, ni trabaja en instalaciones adecuadas para atender a pacientes. Las instalaciones donde ellos trabajan, que ahora quieren llamar consultas protésico dental, están registradas en la junta de Andalucía y en toda España como laboratorios. Un laboratorio es un lugar séptico, por su naturaleza es un lugar contaminado, donde existes residuos ambientales que no debe aspirar un paciente. Por lo tanto, no es un lugar habilitado como centro clínico o sanitario. Son establecimientos de fabricación o instalaciones donde se fabrican productos sanitarios. El segundo error es decir que tienen que trabajar bajo las indicaciones del odontólogo, eso pueden hacerlo libremente. Hay multitud de sentencias de tribunales más altos que están estableciendo otra cosa. Ninguna de ellas dice que el protésico dental pueda trabajar en la boca, porque entonces no sería un protésico dental, sino un denturista, y esa profesión existe en algunos países del mundo, como una profesión sucedánea de los dentistas y con una formación mayor que la de los protésicos. Un protésico que trabaja en la boca es un intruso, por lo que una placa que incite a los pacientes a ser atendidos por ese profesional es un instrumento que fomenta, parapeta y auspicia es intrusismo. A mí esta sentencia me parece una barbaridad, está muy mal argumentada y espero que la siguiente instancia, porque yo creo en la Justicia, la cambie. Además, voy más allá, comete el error de basarse en un informe de la Junta de Andalucía, trascribiéndolo e interpretándolo mal. La Junta de Andalucía llegó a decir en su momento que la denominación “consulta protésico dental” no constituían confusión alguna porque una cosa era el género y otro la especie, como mi consulta se llama “Clínica Villa Vigil”. Eso no es así. El juez está para interpretar las cosas, no para copiarlas de alguien que a saber quién lo ha hecho. Estás sentencias hacen mucho daño, porque permiten a los protésicos pregonar a los cuatro vientos que pueden intervenir en la boca, cuando no es así. Se lo digo muy sencillo, si el juez opina así, ojalá vaya a un protésico y que le trate la boca. Creo que deberían informarse antes, documentarse y estudiar los asuntos en profundidad, no guiarse por cuatro sutilezas.

Se celebra el 25 aniversario de la Ley General de Sanidad, ¿se debe modificar para el futuro?
Sí, hay una cosa que es muy importante cambiar, y desde el Consejo hemos hecho la denuncia a Europa, sabiéndolo nuestro Gobierno. Es la disposición adicional, que se hizo con el propósito de salvaguardar los derechos de los estomatólogos, al salir los odontólogos y otorgarles sus derechos fueron los mismos. Cuando un lee con detenimiento la redacción, parece que cualquier médico, sea estomatólogo o no, puede tener las funciones de un dentistas y no es así. Europa no faculta para tal cosa, porque la directiva es clarísima. El médico no tiene atribuciones profesionales para trabajar como dentistas.
 
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